Debilidades y Vicios

Caracas, café, Masseratti y política

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De esto va aquello de “querer a un país”

Domingo 7 de octubre de 2012, Caracas – Venezuela, 4:30 am.

“Hoy es el día más importante de vida, no el de mi boda papá ni el de mi graduación, es este. Este día es el día en el que se define mi futuro, el tuyo, el de mi sobrino”, eso le dije a mi papá mientras me tomaba el primer café de la mañana y veía cómo comenzaba a aclarar la mañana en Venezuela.

“Es primera vez, mami, que nos despertamos a votar y suena una de nuestras canciones, escucha y canta conmigo ‘cada vez son miles y miles y miles’, esto es señal que algo bueno está pasando”. Esto le comenté a mi mamá mientras esperábamos que mi hermano terminara de arreglarse.

“:) Buenooos díaas, que desgracia tener que esperar hasta las 6 am para ir a votar, pero que brutal que acá se escucha una de las canciones de Capriles, de nosotros. Te pegaré un grito en cualquier momento, te aviso cuando llegué a donde me toca trabajar” Algo así le dije a Johann, mi amigo inseparable de elecciones y luchas universitarias desde el 2009.

Caracas, 12 de octubre 2012, Caracas-Venezuela, 10.15pm.

Estas eran mis emociones en la madrugada del 7 de octubre. Me levanté, con una sonrisa, con olor a esperanza. Me puse mi camisa “Venezuela, votar está de moda”, la tenía en la gaveta desde noviembre del 2011, me la hiceron para usarla ese día. Agarré mi acreditación y bajé a votar con la mejor de mis sonrisas. Estaba confiada, teníamos todo lo que necesitábamos -o eso pensé-. Al llegar al centro vi una cola inmesa, solo la había visto en 2003  y ahora, confirmé que aquí la gente vota cuando la presidencia está en juego.

Llegué con una sonrisa a mi mesa, no tenía ganas de pelear con nadie, solo quería poner mi dedo en la cara de Capriles, pedirle a Dios y a mis abuelos e irme a trabajar. Eso hice. Voté con mi canción en la cabeza, revisé emocionada la papeleta y por primera vez no tuve miedo delante de la máquina.

Ese día hablé durante casi todo el día con esas personas que me dan fuerza. Sabía en qué sala y en qué lugar estaban todos esos amigos y compañeros que durante años han estado a mi lado en elecciones. Son 7 años trabajando, son 6 elecciones, son muchos amigos encontrados. Sumar a esta gente a mi vida es de las mejores ganancias de estos años.

Tempranito nos pasamos mails, nos escribimos por Facebook, nos enviamos bendiciones, abrazos y buenas energías. Vi al Rafa al llegar al teatro Chacao, me sentí tranquila al saber que él estaría ahí. Vi a Bernardo a lo lejos, a David, gente con la que he trabajado y en la que confío, amigos que sé que como yo están aquí para cambiar el país y no para pelearse por un cargo.

El día pasó, los reportes iban y venían, las denuncias, los mensajes. Mi comunicación constante con mis jefes y amigos (gracias a los 3) me daba confianza a seguir paso a paso mi trabajo, ellos confiaban en mi, ellos sabía que mi trabajo de años tenía que rendir frutos, ellos fueron parte de mi apoyo durante el día.

Mi hermano, quién le hizo fotos a Capriles, se fue con Pedro y Caps a entregar unas fotos y hablé con ellos, les sonreí, les dije que sería un día histórico que íbamos bien. En sus miradas había esperanza, tranquilidad, confianza de que esta vez sí estábamos bien.

Por unos minutos sentimos la felicidad, la esperanza, el amanecer, la mañana que aclara, las ganas de seguir aquí. Por unos minutos sentimos a una Venezuela despertar y decir “quiero progreso”. En mi sala me tocó trabajar con chamos de 21-23 años, chamos que -como mi hermano- estaban a punto de vivir su primera gran decepción en una elección nacional para la que trabajaron. Yo ya llevo 3, creo que he aprendido, como leí por ahí “uno llega a saber a manejar esas cosas.”

En media hora dejé de hablar con todos los que me escribían, solo hablaba con Johann, no contestaba llamadas y a mi mamá solo le decía “mami, tranquila”. Los rostros y las órdenes cambiaron. Opté por ponerme mis audífonos, escuchar Masseratti y jugar uno de esos juegos de mi iPhone.

Hablé con Isaac B y le dije que -como le había dicho semanas atrás- no estaba lista para una decepción, que no tenía idea de lo que pasaba pero que me lo imaginaba. Dejé de contestarle, necesitaba fingir demencia, distraerme con cuentos de elecciones pasadas y para eso estaba mi amigo J.

A las 8.15 pm la coordinadora de mi sala me puso la mano en el hombro, en ese momento supe lo que estaba pasando y escribí un mensaje en la compu que pegué en todos los chats que tenía abiertos y mandé los DM’s correspondientes: “perdimos, es oficial”. Tragué profundo, no podía ni quería derrumbarme delante de gente que en un solo día se habían convertido en mis amigos, mis nenés de lucha, los chamos a los que se les tiene que dar fuerzas.

Cuando escuchamos a Tibisay solo podía pensar en qué decirle a mi mamá que creía en Capriles y en un cambio, cómo explicarle a mi sobrino que no lo hicimos todo, cómo le decía a Santiago que probablemente tendría que irse a jugar fútbol en otro país, cómo le explicaba a mis amigos que Venezuela acaba de decirnos “tenemos que hablar”.

Subí al teatro a escuchar a Capriles, las lágrimas corrían por los rostros agotados de personas que durante meses habían dormido poco porque la campaña era la prioridad. Era impresionante. Salió el flaco con ese temple que lo caracteriza a decirnos a más de 6 millones de personas “aquí quien perdió fui yo, no ustedes”. Al terminar sonó “está aclarando la mañana en Venezuela”. Los camarógrafos y periodistas al terminar la rueda de prensa comenzaron a llorar, todos los rostros tenían la misma dirección “ninguna, por los momentos”.

Llegué a la casa de mi amiga donde dormiría esa noche, su hija -mi casi hermana- me recibió con una cerveza y los ojos hinchados, le escribí a mi mamá que estaba tranquila, seguía hablando con Johann y mantenía mi temple. Minutos después me escribió Isaac “Ay Laurita, perdimos. Perdimos Laura Carolina”, no recuerdo qué le dije, pero recuerdo que intercambiamos análisis de lo sucedido y eso hicimos días después. Esa noche hablamos un rato,  me dio fuerza saber que  esta elección algo bueno me había dejado, un nuevo amigo.

A las 3 de la mañana me fui a dormir, con alcohol y cansancio en la cabeza, tranquila porque mis amigos estabas todos en sus casa o en sus lugares de hospedaje. Aquel día fue el día más importante de mi vida, descubrí que he madurado y entendí que a pesar del “Tenemos que hablar” de Venezuela, sí hay un camino, no es posible que la gente valiosa en Venezuela sea menos. Sé que problamemente muchos tengan(amos) códigos postales diferente en unos años, pero sé que cuando tengamos que volver a luchar estaremos al pie del cañon, de primeros como siempre.

Querer a un país va de muchas cosas, va de lo que todos creen que es, para mi de esto va eso de “querer a un país”.

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De esos que no hablaban de política

Hoy entré a Facebook en la noche y vi un post en el wall de Adán. Adán es mi mejor amigo del colegio, de esas personas que se aguantan mis conversaciones políticas desde el 2000 cuando nos conocimos. No hay año en que yo no diga “este tipo me tiene harta, no es progreso” y en que él me conteste “cálmate carajita, esto va a pasar”.  Hace 12 años somos amigos, el mismo tiempo (13) que tiene Chávez en el poder. Hoy, Adán, escribió esto en su Facebook (lo tomé textualmente)

En estos tiempos de política, yo quisiera escuchar algún chavista, defienda a su presidente sin usar estas palabras:
-Imperialismo
-Yankees
-Gringo
-Escuálido
-Majunche
-Adecos
-Copeyanos

Por lo general no me la lleva con la política y mucho menos como para escribir sobre ella, pero creo que la campaña política de alguien no se puede basar en buscarle sobrenombres y chismes del contrincante…Y mucho menos cuando lleva 12 años de gobierno; Aunque con esto es muy cómico escuchar “ES QUE NO LO DEJAN TRABAJAR”
…………….COMO????? tienes todas las grandes empresas Nacionalizada tienes ministros, ministerios, jueces, canales, países y presidentes, que juegan para tu equipo y no lo dejan trabajar????, nunca entenderé las personas que dicen semejante frase…
Para algún amigo chavista (que tengo muchos) con todo respeto, se han imaginado poder comprarse unos zapatos o una laptop aquí en Venezuela y no tener que depender de CADIVI???; A los que les gusta viajar y regresar contando que se quedaron hasta las 5 de la mañana tomando en la calle y no les paso nada??…….. a mi me encantaría caerme a birras en cualquier plaza hasta las 4 de la mañana agarrar mi bicicleta y llegar a mi casa sin que me roben o me maten por el Blackberry….

No voto por chavez no porque sea escuálido! ni porque sea Adeco ni copeyano, y mucho menos porque sea gringo, simplemente mi lógica me dice que una persona no puede estar tanto tiempo en el gobierno. Quiero votar por alguien que no me etiquete ni me ponga de un bando, porque al final soy tan venezolano como todos. Quiero votar por alguien que quiera hacer un proyecto de gran magnitud y cuente con profesionales venezolanos y no con chinos o rusos…. Aquí hay que jode gente talentosa. Quiero votar por alguien que cumpla, (Aun estoy esperando ver el guaire así de cristalino como se lo imagino el presidente).

Y para todo aquel que quiera criticarme LEA BIEN ! no apoyo a Capriles porque me gusta! lo apoyo porque en algo tiene razón, se necesita urgente un cambio y definitivamente en 12 años, no son muchos los cambios que se han logrado, por eso simplemente NO voto por Chávez.

Así como Adán, hay muchísimos más.

Hoy me encontré un señor sin esperanza

–          ¿Ves las estrellas?

–          ¿Dónde?

–          Allá arriba.

–          No, veo solo un cielo negro.

–          Concéntrate, si lo haces verás como comienzan a aparecer delante de ti esos puntitos blancos, lindos, que te hacen pensar en muchas cosas. Que, aunque lo niegues, te hacen desear que una estrella fugaz decida pasar apuradita en el firmamento.

–          Inventas mucho.

–          No, en serio, hazlo. Es como el país.

–          Siempre mezclas todo con política.

–          No, bueno sí, pero esta vez no. Mira, cuando uno va en el metro necesita concentrarse para comenzar a ver esas estrellitas que brillan en la oscuridad y que te hacen decir: Es posible el camino. Te voy a contar algo:

Hoy me encontré a un señor sin esperanza en el metro. No es fácil vivir acá, lo entiendo. A veces yo también pierdo la fe. El metro es como el clima de Caracas, a veces está azul y soleado y sientes que la quieres. Otros días, está gris y fría y te deprime. Hay días en los que las estrellas del metro brillan más, otras en las que sencillamente me imagino poniendo una bomba como James Bond y caminando mientras escucho la explosión. Sí, sé que no debería pensar de esa manera, pero no es fácil. Entiéndeme.

Hace tiempo me había alejado de todo, había decidido “vivir mi vida” hasta que entendí que tal cosa era absurda y que mi vida se estaba limitando a cuatro paredes, entonces volví. Bueno, eso y que uno de mis amigos me empujó a seguir en el tema. Pero ajá, el señor. Ese señor me decía que no había futuro y yo le decía “la esperanza no se pierde”. “Todo va a estar siempre peor” me decía, “debe ser mi juventud, pero veo un camino diferente” le respondía. No sabía cómo sentirme, creo que jamás me había encontrado a alguien sin esperanza. Creo que sé por qué.

–          A ver, ¿Por qué?

–          Porque ese señor no lograba concentrarse y ver el cielo. No era capaz de ver las estrellitas que luchaban contra la contaminación y la iluminación para ser vistas por nosotros. Así que concéntrate, mira el cielo y ve los puntos blancos. Yo creo que hay un cambio y eso es lo que tenemos que transmitir.

No soy de Venezuela, soy de Chávez

Embargo de globovisiónCaracas, ciudad de violencia, 28 de junio de 2012

¡Hola!

Sé que no me conoces, no tienes por qué hacerlo. Te cuento un poco de mi. Soy una joven de 25 años, estudié en una universidad privada y la pagué con mi esfuerzo porque me dieron la oportunidad de trabajar dentro en un centro de investigaciones. Estaré eternamente agradecida porque aprendí muchísimo y viví la universidad de manera diferente.Cuando tenía 16 pensaba: A los 25 ya tendré mi casa. Debe ser porque a los 16 tenía un país un poco diferente y no entendía mucho de la “situación”.

Tengo un buen trabajo y un buen sueldo y aún así sé que no podré tener mi propia casa, por ahora. Podría sentarme y decirte que crearé mi propia empresa, pero hoy me comentó mi papá preocupado: “Ahora sí se nos van a los ir los jóvenes del país, leí que montar una empresa es carísimo”. No tengo ganas de montar una empresa, pero si las tuviese ya se me hubiesen quitado.

No puedo salir con mis amigos, no porque no quiera, sino porque me da miedo llegar tarde a mi casa y no me gusta dormi lejos de mi cama. A mi edad casi todo  eso es casi imperdonable, vivir es parte de la vida pero ¿Sabes qué es vivir?

Hace unos días el presidente de mi país, tu país dijo en cadena nacional “Si no es chavista, no es venezolano” y no vengo a preguntarme lo que Toto ya se preguntó y que puedes leer aquí. Solo vengo a decirte algunas cosas que, sumadas al embargo de Globovisión, me dan más motivos de preocupación.

No sé si lo notas, tal vez no, pero ya no somos hermanos. Ahora somos un país divido, tristemente divido. Tu me odias y no sé por qué, yo no te odio solo quiero hacerte entender qué pasa con nosotros. Tu quieres que me vaya del país y que no progrese, yo quiero que ambos tengamos las mismas oportunidades de crecimiento. Tu quieres las cosas fáciles, yo quiero ganármelas con el sudor de mi frente. Tu esperas que te den las cosas, yo me siento orgullosa cuando las logro. Tu quieres vivir de gratis en la vida, yo quiero trabajar para recorrer el mundo. Tu no piensas más allá de tu odio absurdo, yo te pido que me abraces y me escuches. Tu probablemente me matarias si tuvieses la oportunidad porque hablo mal de tu presidente, yo te daría la mano y te montaría en el autobus para que vieras cómo es el asunto. Tu eres de Chávez, yo soy de Venezuela.

No, no tengo idea de cómo hacer que veas un poco más allá, que entiendas que no eres de Chávez y que eres de ti, de tu país. No, no tengo idea de cómo se juega este juego, pero yo soy una tipa inteligente y lograré descifrarlo.

Nos vemos el 07, cuando el miedo sea dejado atrás y cuando la ganas de cambiar se transformen en votos.

A ti, querido chavista que tanto me odias, aquí me presento y me despido.

Laura

La chica de rojo se fue al .com [Día de mudanza]

www.debilidadesyvicios.comY llegó el día que esperé por un montó de tiempo El día de mudanza.

Esta chica de rojo, de rulos, que lee, escribe y siente se muda a un dominio .com.

Ya son cinco años entre blogspot y wordpress, muchos años de palabras, intensidades, risas y descargas. Llegó el momento de ser una niña grande y mudarme a

www.debilidadesyvicios.com.

¡GRACIAS Totales! Hoy aquí tengo muchísimos seguidores, mucha gente que comenta, espero verlos por el .com.

Nos vemos por aquel lado.

 

 

Humanicemos lo malo, banalicemos lo bueno

Caracas, Venezuela, años 90.

Vagos son los recuerdos que tengo de aquella novela “por estas calles”. Recuerdo que fue la primera vez que escuché y entendí que existía la voz en off (yo creía que siempre era Dios hablando), también recuerdo que fue la primera vez que escuché la palabra “excusado” en esas frases que habían al final de cada capítulo. Las imágenes reales y cercanas de la tragedia de las lluvias del 92 y por supuesto las frases típicas de Eudomar Santos.

Tengo un cuento interesante sobre esa novela. Un día, después de ver la novela con mis papás, montada en un carrito comencé a gritar “saqueo, saqueo”. La mirada de mi mamá me hizo entender que eso no estaba bien, pero aún así cuando me dijo algo yo grité: “Pero mamá, el presidente no sirve, es un incompetente, tenemos que tumbarlo”. Aquel día jamás lo olvidaré.

Sí, puede que haya sido rebelde desde siempre, de esas personas que está en contra del sistema, pero lo que mi papá me explicó ese mismo día fue: “Tranquila, solo son escenas de la novela, cuando seas grande lo entenderás”. Y lo hice.

Caracas, Venezuela, década del 2000.

Unos años después me encontraba analizando el daño que aquella novela le había hecho a la sociedad, uno de mis amigos no coincidía conmigo y sostenía que “la televisión y el cine no tienen influenciar en la sociedad, es tonto pensar que algo así puede influencia a la gente”. Unos días después me pregunté: Y si nos medios masivos no influencia a la sociedad, ¿Quién lo hace? Yo tengo mi respuesta y cada día puedo analizarlo más y más.

Caracas, Venezuela, segunda década del 2000.

Hoy comencé un taller de guión cinematográfico con Luis Bond y fue inevitable pasar por el cine venezolano, en mi cuaderno escribí: “El cine es reflejo de la sociedad y esta refuerza conductas a través del mismo”, “somos una sociedad de clichés representados en la pantalla y pantallas que reflejan realidad que tapamos con risas y groserías”. En la tarde recordé “El Propio” [Este es el nuevo periódico de El Nacional, creen que haciendo esta caricatura de los malandros aumentarán las ventas]. En mi opinión, El Propio y las películas venezolanas sobre “la realidad del barrio”, y tomando una frase del profesor, puede afirmar que no hacen más que “humanizar a los malandros, banalizar el bien”.

Es inevitable pensar cuánto daño le hacen ese tipo cosas a la realidad del país. Me hace pensar que la intelectualidad de muchos, sobre todo de los redactores de “El Propio” tiene un precio más barato que realidad nacional. Y, antes de que lloren porque “debemos respetar la libertad de expresión y cada quién hace con su periódico lo que quiere”, me gustaría que pensaran: ¿Está la gente de El Nacional ayudando a generar consciencia ciudadana? ¿Nos beneficia, como sociedad, que exista un periódico que resalte que es ser cool ser malandro? ¿Estamos tan mal socialmente que no distinguimos el bien del mal? En este último caso ¿Reconocemos que existe una banalización del mal tal que si tuviésemos la oportunidad de tener pistola la tendríamos?

Mi preocupación es la manera vacía en la que estamos abordando muchísimos de los problemas reales del país, la poca profundidad, las ganas de hacer de todo un chiste para ocultar la realidad y creernos el cuento de que todo está bien. Estamos atomizándonos cada día más al punto de llegar a la resignación y ese, señores, es el peor mal que puede tener una sociedad en un año electoral tan importante como el nuestro.

Sobre la libertad de expresión, la tolerancia y otros males del fin del mundo

Caracas, Venezuela. Mi ciudad, mi país.

Crisis, pobreza. Viajes a Europa, carros del año, iPhones en todos lados. Playas, violencia. Caracas, Venezuela. Contrastres por doquier.

Hoy corre por la web un “documental” donde un grupo de jóvenes caraqueños dan su opinión sobre la situación de la ciudad, Caracas. En él denunciaban la violencia, la inseguridad, un país en la mierda, sí. Eso por un lado, tienen razón. Por otro lado, los chamos en una casa increíbles, hermosas y logradas por el trabajo de sus padres en este país que tanto les dio. Un mal contraste para un vídeo que denuncia la crisis.

Tiene un problema de forma, sí, Led ahí tiene razón en su comentario. Pero también de fondo y profundidad y eso no lo mencionó. Cuando comencé con mis comentarios no se hicieron esperar los que me dicen que no respeto la libertad de expresión y la tolerancia, sin entender que pues me estoy expresando.

Todo el tema de la “Tolerancia” me hizo recordar una charla del Padre Ugalde donde hablaba de la famosa “Tolerancia”. Siempre he pensado que es como esa tipa que uno no quiere aguantarse porque tiene mal olor, porque está sucia, porque te agrede, pero aún así tiene que “aguantarla”. Él ponía cómo ejemplo a los Judíos y decía algo así como “pídanle a un judío tolerancia para Hitler porque tenemos que entender que él tiene libertad de expresión”. No son palabras textuales del padre, pero por ahí iba el asunto.

Hoy, en Venezuela, vivimos en una crisis de libertad de expresión. Particularmente creo que podríamos estar peor. Y es que mi mayor problema, con Chávez -por ejemplo-, no es la libertad de expresión sino la de tránsito y la de paz. Porque yo pana no camino tranquila por las calles, es verdad. Debo reconocer que he dejado de ser una romántica de las que cree que salvará al país con una elección y he aprendido a entender que si yo, Laura Solórzano no mejoro a diario como ciudadana seguiremos en la mierda. El cambio no está en Chávez, no. El cambio está en nosotros, en los que hacemos patria, en los que queremos tener familias y hacerlo aquí. Aunque yo hoy en día no tendría un hijo en Venezuela porque el costo es alto.

¿Me contradigo? Sí, sí lo hago, porque Caracas también lo hace, porque Venezuela lo hace, porque (y lamento informarles esto) somos seres humanos -igual que en todos los países del mundo- y lo que hace que otros funciones, o por lo menos eso he aprendido cuando he ido a estudiar Políticas Públicas afuera- es un sistema de leyes que se basan en la moral de sus ciudadanos. Porque aprendí que la institución no es el edificio bonito, sino la gente decente que está adentro. Porque comprendí que si todos los valiosos se iban, aquí querdarían los indecentes. Y sí, si me quiero ir un tiempo pero porque creo que independientemente del país, nosotros los jóvenes debemos recorrer y conocer cosas nuevas para traerlas a casa.

Sin embargo, y esto se los digo en serio, mi preocupación es que muchos de esos “jóvenes del este del este” que estudiaron en los mejores colegios y universidades sigue sin entender el verdadero problema en Venezuela, o por lo menos eso me transmitieron en el vídeo. No quiero decir que yo tenga la respuesta ¡Ojalá así fuese! Pero creo que tengo un poco más de sentido común, del que se aprende pateando calle y no en las universidades. Que esos chamos de “me iría demasiado” son los hijos de esos venezolanos que hicieron plata, trabajando honestamente, en un país de oportunidades, pero que se olvidaron que existía un país y que algún día les tenían que responder. Karma, que le llaman.

Sobre la libertad de expresión, la tolerancia y otros males del fin del mundo hay mucho por decir. Particularmente creo que todas las acciones tienen consecuencias buenas y malas y que así como aceptas las cosas postivas también debes aceptar las críticas. Porque en las críticas crecemos, porque la tolerancia y la libertad de expresión no pueden ser dos tarjetas de comodines que sacamos cuando nos “peleamos” entre nosotros, pero que cuando Mario Silva nos insulta ni de chiste la asomamos. Porque pedir Tolerancia y respeto para ese vídeo es burlarte en la sangre de los venezolanos. Porque si no entendieron el asunto, es mejor que se vayan sin CADIVI y prontito. Porque yo a este país lo quiero, y a esta ciudad LA AMO.

Nadie está obligado a amar al país en el que nace, pues es cuestión de azar, pero sí les pido que respeten al país en el que ahora están.

Venezuela, Saramago y la mierda

Supongo que desde El Coronel no Tiene quién le escriba usar la palabra “mierda” no debería estar penalizada por intelectuales y académicos. Aunque debo confesar que poco me importa, no suelo usar groserías en mis textos, pero aquí no cabe otra palabra.

Recuerdo cuando hace años decidí leer a Saramago y comencé con ‘Ensayossobre la ceguera’. En aquel momento no lo entendí, no en su totalidad. Sin embargo, con el paso de los años esa ceguera se hacía cada vez más real en nuestro país, bueno en Él país porque el ‘nuestro’ suena más bien a una mea culpa para no sentir que tiramos la toalla hace tiempo.

Saramago decía: “…es lo que decimos cuando no queremos mostrar nuestra debilidad, decimos, Bien, aunque nos estemos muriendo, a esto le llama el vulgo hacer de tripas corazón, fenómeno de conversión visceral que sólo en la especie humana ha sido observado.” y ahora lo entiendo. “Nosotros” los venezolanos preferimos siempre el ‘afuera’, la ropa, el teléfono, el petroleo, las armas antes de asumir: estamos en la mierda como país.

Solemos sentirnos orgullosos porque “maldonado está en la F1”, por ejemplo, pero somos incapaces de sernos sinceros y decir: no pana, es una mierda. Y quien se atreva a decirlo será tildado de “apatrida”, y “antinacional”. Ja! Ese pseudonacionalismo sobreestimulado que no sabemos manejar y que juramos “me la estoy comiendo, en el mundo nadie ve que estoy en la mierda porque por fuera estoy BUENOTA”.

Y esto lo empato con otra cosa que dijo también Saramago en el ensayo “Dentro de nosotros existe algo que no tiene nombre y eso es lo que realmente somos.” Hoy en el metro me sentí mal, tengo días con problemas estomacales y puede que sea gracias al agua contaminada, el punto es que me sentí mal, vomité y ni un solo ser “humano” se acercó a preguntarme “¿Estás bien?” no, era mucho más sencillo hacerse el loco, total, ese no es mi problema. Hace años eso no hubiese pasado. Nosotros olvidamos eso que somos para convertirnos en eso que queremos ser para que otros no noten que estamos en la mierda. Y el drama no es porque no me hayan ayudado, el drama es porque también nos hacemos los locos con los hospitales, la violencia, y demás porque “eso no me está pasando a mi”. Somos ese galpon que describe Saramago en el que meten a todos los cieos para que “no contaminen a otros”. Pobres de nosotros. Estamos ciegos y no lo sabemos.

“No hay en el mundo nada que, en sentido absoluto, nos pertenezca” .
Eso no lo hemos entendido. Absurdamente creemos que todos nos pertenece, pero al mismo tiempo lo despreciamos. Ese “deseo de poder” que tiene algunos, que creen que son dueños de la verdad, que pelean por cargos, son tan despreciables como el motorizado que cree que la calle le pertenece, como el señor que te empuja en el metro para sentarse, el Chavista que dice “esta es mi casa (refiriendose al país) y si no me da la gana de hacer nada, no lo hago, que trabajen los extranjeros” o el opositor que se llena de negocios con el gobierno y además reparte ministerios, de esoa que aun no tiene. Somos un país despreciable, pero otra vez, es preferible contestar ‘bien’ a decir ‘estamos mal’.

Esto que sigue no necesita explicación: “La muerte anda por las calles, pero en los corrales la vida no se ha acabado”. Y no solo hablo de la muerte física, sino de esa muerte espiritual que tenemos todos. No tiene nada que ver con la “misa”, tiene que ver con el alma de cada uno de nosotros. El otro ya no existe y por ende no importa. Lo realmente importante soy yo y mi “mundo de poder para joder”. Que mierda.

Yo, como Saramago, me pregunto:

“Cuántos ciegos serán precisos para hacer una ceguera”, ¿Cuántos muertos (exiliados) serán precisos para entender que estamos en guerra?

Y por último les digo “[…] cómo vamos a vivir este presente, sin futuro”.

Y sí voy a votar, y sí seguiré llamando al voto. Pero por el único motivo de negarme a vivir en una ceguera autoimpuesta. Porque la capacidad de indignación puede que sea una virtud y una desgracia, y pues deberé apreder a vivir con ella.

Yo les digo, dejemos de decir: “estamos bien” y comencemos a reconocer que estamos EN LA MIERDA, y probablemente ese día comencemos a salir de la ceguera y a cambiar lo que antes no veíamos.

Como dice @ChavezOfficial: todos tenemos un poquito se Chávez adentro. Y completo yo: y eso es lo que tanto nos molesta.

Caracas, aquí ya no cabemos más

En ti, 07 de abril de 2012.

Hola,

Espero que lo sepas, pero tenemos que hablar. Sí, sé que últimamente nos la estamos pasando genial, yo salgo, te veo, te beso, te admiro, te siento, te respiro. Tu me ves, me abrazas y me golpeas, me besas y me muerdes, me lastimas y me conscientes. Nosotras nos queremos y nos hacemos daño. Nos vivimos y nos cambiamos los rostros para ponerle nombre de Ellos y que todo sea más sencillo.

Sé también que te dije, cuando regresé, que intentaría tener algo contigo y que fuese por siempre, pero es que entiéndeme, quiero seguir contigo pero para eso necesito alejarme, tener mi espacio, mi tiempo.

Caracas, bella, sabes que he cometido grandes errores poniéndote rostro de hombre. Eso nos ha jodido a las dos. Hoy ya no camino tan tranquila por tus calles, allá afuera están Ellas. Esas Ellas que hacen daño y a las que les hice daño. Esas Ellas que no quiero cruzarme porque me recuerdan que fueron las que “ganaron” en esa pequeña batalla (que nunca se dio).

Tampoco estoy tranquila Caracas porque siento que en cualquier momento puedo estar tirada en tu suelo, sin mi celular o sin algún otro amigo. No llores hermosa, tu sabes de lo que te hablo, la inseguridad nos está comiendo las ganas como las termitas a una cama. El Fito se lo cantó a Baires cuando le dijo “Te falta el mambo y te sobran muertos”. Esto es un tengo con un no quiero.

Eres una loca y como todas las locas, seduces y enamoras con ese noséqué que me hace quedarme y quererte, pero al mismo tiempo me asusta perderte y sé que si intento quedarme para tenerte, me perderé en ti y tu en mi.

No, tranquila, no eres tú, tampoco yo. No estoy segura de que sean Ellos y mucho menos Ellas, pero lo que sé es que me tengo que ir. Volveré Caracas, sé que volveré.

Pasaré un rato en Baires o Madrid, y sé que de ti siempre lograré escribir. Oh Caracas, mi Caracas.

Te llevaré conmigo a donde vaya, en mi lienzo, en mi pie y en mi tobillo también. Tu nombre tatuado, mi único y gran amor, jamás olvidado: CARACAS.

No sé qué más puedo decir, ahora que las lágrimas y mis ojos se encontraron, sólo quiero dormir. De ti no me puedo despedir.

Aún no me voy y ya comienzo a extrañarte.

Siempre. Presente.

 

L.

El macabro juego de la muerte (En Venezuela)

OneChotRepública Bolivariana de la Marihuna, martes 28 de febrero. Te despiertas, abres twitter y lees #FuerzaOneChot, entras en la etiqueta y te enteras que OneChot recibió un disparo en la cabeza para ser robado, piensas: MALDITA CIUDAD PODRIDA. 

No es tu amigo, sencillamente un cantante que admiras, escuchas y que seguro pudiese ser tu amigo, pero eso ahora no importa: ÉL NO ES UN NÚMERO MAS. Lees comentarios como “bueno, dejen el show, esto pasa todos los días en Venezuela, sobre todo en Caracas (Caracas, tu ciudad, tu vida, tu)“. Te indignas y piensas: “Coño no, decir eso no es darle importancia a los que están en la morgue, es restarle importancia a todos, es entrar definitivamente en el macabro juego de la muerte.

En ese juego TODOS perdemos, todos somos números que van y vienen sin tener más dolientes que los que te conocen. La impunidad es cada día más obvia, pero la indignación se nos agota. Eso, perder eso nos hace formar parte de esa Rotten City que OneChot denunció y por la que tanto lo criticaron.

Te preocupas, sientes miedo, pero al mismo tiempo te gritas a ti misma que no puedes ser parte del juego, no puedes ocultarte en tu casa. Las lágrimas corren mientras escuchas a One Chot, mientras escribes y no entiendes qué carajo tiene en la cabeza aquel que te de dice: “No hay tantos problemas en el país”.

La Guerra aquí está clara, la guerra civil comenzó el día que armaron a los malandros. Ellos, los malos, contra nosotros, los que nos negamos a salir de aquí.

HOY fuerza para OneChot, para las mamás en la morgue, para los niños sin hermanos. Y mierda para las autoridades TODAS, en TODOS los niveles, porque nosotros seguimos siendo números en estadísticas para ellos, pero para nosotros deberíamos ser seres humanos luchando por la vida.

Aquí: Rotten Town

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