Debilidades y Vicios

Caracas, café, Masseratti y política

Archivar en la categoría “Ron”

La chica de rojo se fue al .com [Día de mudanza]

www.debilidadesyvicios.comY llegó el día que esperé por un montó de tiempo El día de mudanza.

Esta chica de rojo, de rulos, que lee, escribe y siente se muda a un dominio .com.

Ya son cinco años entre blogspot y wordpress, muchos años de palabras, intensidades, risas y descargas. Llegó el momento de ser una niña grande y mudarme a

www.debilidadesyvicios.com.

¡GRACIAS Totales! Hoy aquí tengo muchísimos seguidores, mucha gente que comenta, espero verlos por el .com.

Nos vemos por aquel lado.

 

 

De las borracheras planificadas y otras políticas de Estado

Laura SolórzanoVenezuela, país ubicado al norte del sur, con cucarachas voladoras y un ego capaz de situarnos en el centro del mundo, en el ombliglo que llaman.

País de mujeres bellas, petróleo, beisból y ahora Fútbol. Y también malandros y regueton (Triste, lo sé). País de políticas de Estado ocurrentes y “creativas”.

Gallineros verticales para no pasar hambre. Invasiones de hoteles como solución al problema habitacional (total, ¿Quién viene a turistear en Venezuela?). Calcomanías en los autobuses como parte del plan de “desarme”, <<Señor malandro, No se puede montar en este bus porque tiene arma. Perdón señor chófer>> -diálogo digno de algún mal guión clicheroso-. Y mi favorita: Ley seca (o ley de borracheras planificadas).

Yo no lo había visto así, pero hace unos días un Tweet de Rayma me hizo pensar ¿Qué pasa si me sale una borrachera no planificada? Porque esas cosas pasan y no avisan.

Ya sabemos que la planificación en los países del trópico no es nuestro fuerte, por aquello de no tener cambios climáticos. Así que imagino que el gobierno está planteando la posibilidad de hacernos ciudadanos un poco más planificados y ya que nos gusta la caña pues ¿Por qué no comenzamos por ese lado?

Deberá usted, entonces, suponer que le saldrá algún plan inesperado. Puede que le toquen el alma llanera en la rumbita del amor, se entere de alguna noticia que merezca una celebración o cualquier otro de esos motivos que ameriten una borrachera, de las buenas.

Porque no se trata de esa gente que en febrero te dice: “No chica, yo en Semana Santa (ajá) me voy a la Isla, y claro todas las semanas compro una de ron porque seguro hay ley seca” ¡NO! Esas sí son borracheras planificadas, pero no hablo de esas.

Entonces me pregunto ¿Tenemos que correr como locos a las licorerías un día antes de la ley seca y comprar hasta caña clara? ¿Tal vez debo llenar mi camelback de ron y cargarlo conmigo todos los días “santos” en caso de necesitarlo por “borrachera no planificada”? ¿Será que debo sentirme como una drogadicta ansiosa y recorrer el último rincón de Caracas buscando una piche cerveza que me quite el calor?

En fin, llegué a la conclusión de que comenzaré a prestarle atención a esta nueva política de Estado y me prepararé en caso de que en la próxima ley seca me salga una borrachera no planificada y le diré a mi mamá: Mami, ahora cuando vayamos al mercado tenemos que comprar café y harina (por aquello de la escasez) y RON, CERVEZA y VINO en caso de que me salga una borrachera no planificada.

Ahora brindemos, con agua (sucia), por un país de BORRACHERAS NO PLANIFICADAS.

Por más diálogos como estos

En las películas y en la vida.

Porque entenderlo, como aquí puede que nos cueste tanto.

Morrocoy: amigos, ron y belleza

MorrocoyHe tenido la oportunidad de viajar por varios países, conocer distintas playas, tipos de personas en el mundo. He visto lugares espectaculares y he estado en ciudades en las cuales me provoca irme sólo a escribir todo el día con mi laptop y un buen café. Sin embargo, hay un lugar al que amo volver y del que nunca he querido salir.

Cuando me preguntan: ¿Qué se puede visitar en Venezuela? Sin duda la respuesta es “Morrocoy”. Al explicarle a la gente la belleza de las playas, lo divino del agua, lo espectacular del sol y la calidad de gente me dicen: Tengo que ir a ese lugar. Para mi Morrocoy es un paraíso.

Me crié prácticamente en Higuerote y me conozco todas sus playas, las amo y las promociono, pero no tienen ese “no-sé-qué” de los cayos en Morrocoy que te seducen a tal manera que volver es la única solución de disfrutarlo.

Han sido ya incontables las veces que he ido. Conocí los cayos en 2005 gracias a mi amiga Marie cuando estábamos en primer año de carrera. Luego tuve unos cuantos de viajes con mis amigos de Valencia. Pero han sido dos los viajes que más recuerdo de las paradisíacas playas de las que ya les he estado hablando.

Uno de ellos lo hice con los coordinadores del campamento en 2008, después de terminar las temporadas. Recuerdo haber vivido las playas de manera diferente, con matices de colores en los atardeceres que parecían pintadas por Dalí en un proceso creativo. La imagen parecía surrealista. Las señoras de las empanadas, los señores de las sillas, las nuevas bolsas para la basura hacían que Morrocoy un lugar mágico y pintoresco, sin hablarles si quiera de Chichiriviche (Lugar del que hablaré pronto).

El segundo de los viajes que marcó mi amor y pasión  por este lugar lo hice hace poco, a principios de julio con mis amigos Andrés, Mafer, Luisfer, Goyo, Fran, Raul, Jorge, Renata y Gisela. Después de un puente decretado por el presidente decidimos irnos a pasar el largo fin de semana en la playa de manera diferente. Sólo tengo gratos recuerdos de ese viaje. Caminar por las calles de Chichiriviche mientras el sol cae y pinta de naranja todo es uno de los momentos más mágicos que he vivido en mi vida.

Pasar un fin de semana de sólo diversión con tus amigos te hace pensar y renovar muchas de tus creencias sobre la vida y sobre esas cosas que son realmente importantes. Sé que después de ese fin de semana mi lista cambió. Sentarte a contemplar el paisaje con un buen ron y una buena conversa en alguno de los cayos de Morrocoy no tiene precio. Por eso y más muchísimas gracias a mis amigos.

Después de todo este relato sobre mi amor por Morrocoy no me queda más que pedirles:

  1. Si no lo conoces ¿Qué esperas para hacerlo?
  2. Si lo conoces: ¡Cuídalo!

Morrocoy forma parte de nuestro patrimonio sentimental que es mucho más importante que aquel que es decretado por entes globales. Así que Disfruta Morrocoy.

Navegador de artículos

A %d blogueros les gusta esto: