Debilidades y Vicios

Caracas, café, Masseratti y política

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De esto va aquello de “querer a un país”

Domingo 7 de octubre de 2012, Caracas – Venezuela, 4:30 am.

“Hoy es el día más importante de vida, no el de mi boda papá ni el de mi graduación, es este. Este día es el día en el que se define mi futuro, el tuyo, el de mi sobrino”, eso le dije a mi papá mientras me tomaba el primer café de la mañana y veía cómo comenzaba a aclarar la mañana en Venezuela.

“Es primera vez, mami, que nos despertamos a votar y suena una de nuestras canciones, escucha y canta conmigo ‘cada vez son miles y miles y miles’, esto es señal que algo bueno está pasando”. Esto le comenté a mi mamá mientras esperábamos que mi hermano terminara de arreglarse.

“:) Buenooos díaas, que desgracia tener que esperar hasta las 6 am para ir a votar, pero que brutal que acá se escucha una de las canciones de Capriles, de nosotros. Te pegaré un grito en cualquier momento, te aviso cuando llegué a donde me toca trabajar” Algo así le dije a Johann, mi amigo inseparable de elecciones y luchas universitarias desde el 2009.

Caracas, 12 de octubre 2012, Caracas-Venezuela, 10.15pm.

Estas eran mis emociones en la madrugada del 7 de octubre. Me levanté, con una sonrisa, con olor a esperanza. Me puse mi camisa “Venezuela, votar está de moda”, la tenía en la gaveta desde noviembre del 2011, me la hiceron para usarla ese día. Agarré mi acreditación y bajé a votar con la mejor de mis sonrisas. Estaba confiada, teníamos todo lo que necesitábamos -o eso pensé-. Al llegar al centro vi una cola inmesa, solo la había visto en 2003  y ahora, confirmé que aquí la gente vota cuando la presidencia está en juego.

Llegué con una sonrisa a mi mesa, no tenía ganas de pelear con nadie, solo quería poner mi dedo en la cara de Capriles, pedirle a Dios y a mis abuelos e irme a trabajar. Eso hice. Voté con mi canción en la cabeza, revisé emocionada la papeleta y por primera vez no tuve miedo delante de la máquina.

Ese día hablé durante casi todo el día con esas personas que me dan fuerza. Sabía en qué sala y en qué lugar estaban todos esos amigos y compañeros que durante años han estado a mi lado en elecciones. Son 7 años trabajando, son 6 elecciones, son muchos amigos encontrados. Sumar a esta gente a mi vida es de las mejores ganancias de estos años.

Tempranito nos pasamos mails, nos escribimos por Facebook, nos enviamos bendiciones, abrazos y buenas energías. Vi al Rafa al llegar al teatro Chacao, me sentí tranquila al saber que él estaría ahí. Vi a Bernardo a lo lejos, a David, gente con la que he trabajado y en la que confío, amigos que sé que como yo están aquí para cambiar el país y no para pelearse por un cargo.

El día pasó, los reportes iban y venían, las denuncias, los mensajes. Mi comunicación constante con mis jefes y amigos (gracias a los 3) me daba confianza a seguir paso a paso mi trabajo, ellos confiaban en mi, ellos sabía que mi trabajo de años tenía que rendir frutos, ellos fueron parte de mi apoyo durante el día.

Mi hermano, quién le hizo fotos a Capriles, se fue con Pedro y Caps a entregar unas fotos y hablé con ellos, les sonreí, les dije que sería un día histórico que íbamos bien. En sus miradas había esperanza, tranquilidad, confianza de que esta vez sí estábamos bien.

Por unos minutos sentimos la felicidad, la esperanza, el amanecer, la mañana que aclara, las ganas de seguir aquí. Por unos minutos sentimos a una Venezuela despertar y decir “quiero progreso”. En mi sala me tocó trabajar con chamos de 21-23 años, chamos que -como mi hermano- estaban a punto de vivir su primera gran decepción en una elección nacional para la que trabajaron. Yo ya llevo 3, creo que he aprendido, como leí por ahí “uno llega a saber a manejar esas cosas.”

En media hora dejé de hablar con todos los que me escribían, solo hablaba con Johann, no contestaba llamadas y a mi mamá solo le decía “mami, tranquila”. Los rostros y las órdenes cambiaron. Opté por ponerme mis audífonos, escuchar Masseratti y jugar uno de esos juegos de mi iPhone.

Hablé con Isaac B y le dije que -como le había dicho semanas atrás- no estaba lista para una decepción, que no tenía idea de lo que pasaba pero que me lo imaginaba. Dejé de contestarle, necesitaba fingir demencia, distraerme con cuentos de elecciones pasadas y para eso estaba mi amigo J.

A las 8.15 pm la coordinadora de mi sala me puso la mano en el hombro, en ese momento supe lo que estaba pasando y escribí un mensaje en la compu que pegué en todos los chats que tenía abiertos y mandé los DM’s correspondientes: “perdimos, es oficial”. Tragué profundo, no podía ni quería derrumbarme delante de gente que en un solo día se habían convertido en mis amigos, mis nenés de lucha, los chamos a los que se les tiene que dar fuerzas.

Cuando escuchamos a Tibisay solo podía pensar en qué decirle a mi mamá que creía en Capriles y en un cambio, cómo explicarle a mi sobrino que no lo hicimos todo, cómo le decía a Santiago que probablemente tendría que irse a jugar fútbol en otro país, cómo le explicaba a mis amigos que Venezuela acaba de decirnos “tenemos que hablar”.

Subí al teatro a escuchar a Capriles, las lágrimas corrían por los rostros agotados de personas que durante meses habían dormido poco porque la campaña era la prioridad. Era impresionante. Salió el flaco con ese temple que lo caracteriza a decirnos a más de 6 millones de personas “aquí quien perdió fui yo, no ustedes”. Al terminar sonó “está aclarando la mañana en Venezuela”. Los camarógrafos y periodistas al terminar la rueda de prensa comenzaron a llorar, todos los rostros tenían la misma dirección “ninguna, por los momentos”.

Llegué a la casa de mi amiga donde dormiría esa noche, su hija -mi casi hermana- me recibió con una cerveza y los ojos hinchados, le escribí a mi mamá que estaba tranquila, seguía hablando con Johann y mantenía mi temple. Minutos después me escribió Isaac “Ay Laurita, perdimos. Perdimos Laura Carolina”, no recuerdo qué le dije, pero recuerdo que intercambiamos análisis de lo sucedido y eso hicimos días después. Esa noche hablamos un rato,  me dio fuerza saber que  esta elección algo bueno me había dejado, un nuevo amigo.

A las 3 de la mañana me fui a dormir, con alcohol y cansancio en la cabeza, tranquila porque mis amigos estabas todos en sus casa o en sus lugares de hospedaje. Aquel día fue el día más importante de mi vida, descubrí que he madurado y entendí que a pesar del “Tenemos que hablar” de Venezuela, sí hay un camino, no es posible que la gente valiosa en Venezuela sea menos. Sé que problamemente muchos tengan(amos) códigos postales diferente en unos años, pero sé que cuando tengamos que volver a luchar estaremos al pie del cañon, de primeros como siempre.

Querer a un país va de muchas cosas, va de lo que todos creen que es, para mi de esto va eso de “querer a un país”.

Hay una esperanza

Capriles Presidente

Foto: Eleazar “Caps” Briceño

“Hoy será un día importante”, eso pesaba el domingo mientras termianba de vestirme, ajustaba mi gorra y esperaba respuesta de mis dos amigos de marcha sobre el punto de encuentro. No sabía qué me encontraría al salir de mi edificio, en Catia.

Eran ya las 10am cuando bajé. A diferencia de años anteriores -2007 incluido- decidí ponerme la gorra y no ocultar que estoy a favor de una propuesta diferente a la que gobierna. En el punto de “información” del otro candidato aún no llegaban los “voluntarios” a hacer su trabajo. Aquel boulevard solo tenía viejos que no dudaron en hacer comentarios babosos sobre mi atuendo.

El sol maquillaba las calles que estaban llenas de personas que iban y venían de los mercados. En sus rostros podías leer el agotamiento mental de hacer magia para ver cómo rendir el dinero, y cómo conseguir los productos. Esos son los rostros de Catia después de 14 años.

Hay un Camino al progreso

Foto: Saúl Solórzano

Al entrar al metro recordé que no tenía ticket, al acercarme a la caseta la muchacha que atendía me vio la gorra y sonrío, sentí que esa era la manera de decirme “yo creo en ese camino”. Bajé al andén pensando que sería la única lista para seguir dibujando aquel camino, gracias a Dios me equivoqué. Al mirar a mi alrededor encontré gorras, rostros tranquilos, “ropa de marcha” y sobre todo rostros llenos de esperanza. Desde el 2007 no sentía algo parecido.

El metro siguió avanzando, para mi asombro, estaba bastante rápido. En Agua Salud, tal como lo conté el otro día, la estación “del 23 de Enero”, se montó gente con camisas de Voluntad Popular, Primero Justicia, Un Nuevo Tiempo, camisas de Hay un Camino. El asombro fue el mismo para todos.

Desde aquí no hay más nada qué contar y mucho menos el “durante la marcha”. Les contaré lo que el motorizado de la oficina nos contó el lunes:

“Laura me la comí chama, estoy llegando ahoritica por la rumba que se armó ayer en el 23 después de la marcha. Nosotros nos fuimos, un grupo caleta y cuando llegamos a la Av. Sucre nos encontramos con ese gentío al que no los dejaban montarse en las camioneticas porque estaban amenazados -los conductores de varias líneas fueron amenazados por grupos armados y les prohibieron montar a “gente de Capriles”-. Bueno chama nos pusimos esas gorras y comenzamos a cantar y a gritar. Nos montábamos en los carritos y decíamos “mi gente tranquila, hay un camino, hay una esperanza”.

Cuando llegamos de la marchar, que fue impresionante chama yo jamás había

Henrique Capriles Radonski

Foto: Saúl Solórzano

visto tanta gente, bueno nada llegamos caminando al 23, de la emoción se nos olvidó que andábamos identificados y cuando llegamos al bloque nos encontramos fue a un gentío gritando “hay un camino”, un bicho ahí puso en el carro la música del flaco y se armó esa rumba. Hablábamos con la gente, les decíamos que el voto es secreto. Los otros bichos -refiriéndose a los Tupamaro- no nos decían nada porque saben que lo que están es perdidos. La gente en el 23 perdió el miedo chama, estabmos cansado.”

Hace tres semanas le regalé al motoman una gorra tricolor, fue una de las personas más felices ese día, no la quería “para pavear o para la colección”, la quería porque cree en este proyecto. Hoy sé que valió la pena dejar a alguien sin gorra para dársela a él.

Capriles ha devuelto, en lugares como Catia, el 23 y La Pastora la fé y la esperanza de que hay un camino hacia el progreso, citándolo “nadie quiere vivir peor, todos queremos vivir mejor”.

Ese flaco nos devolvió la esperanza. Por eso sé que hay una esperanza y que sí hay un camino.

De cómo en Catia perdimos el miedo

Como todos saben uso el metro todos los días, hoy no fue la excepción.

Justo donde estaba parada estaba un señor que parecía haitiano (o barloventeño, quién sabe), el metro estaba extrañamente full -aunque eso tiene sentido porque es viernes y quincena-. En Capitolio se monta un chavista claramente identificado (camisa roja, cuerda de llaves de Chávez, gorra de Chávez) y ve a este señor al que llamaremos señor H. Comienza a hablarle en idioma borracho diciéndole que “sé que llegó una gente de Haití, ¿Tienes papeles? Aquí todos amanmos a Chávez, los otros son tres gatos, unos majunches -inserte aquí más discursos de Chávez-”. El señor H no hacía nada pero su rostro iba cambiando y decía “este señor me ladilla”.

Yo comentó: Señor, aquí a Chávez solo lo quiere usted, aquí hay un camino. Él me ignora y sigue diciendo *inserte aquí más discuros de Chávez*. La chama dice: Señor, deje de molestar, está molestando al señor y nos está molestando a nosotros. Señor borracho: Yo no molesto a nadie loca, majunche. Yo: Señor, no insulte, respete para que lo respeten y sí nos está molestando, quédese tranquilo.

La chama, cansada del señor le dice: Mira a mi nadie me insulta, tocaré la alarma para que lo bajen (ya estábamos en Agua Salud estación en la que se llega al 23 de Enero). La chama toca la alarma *beeeeee*. El señor borracho persigue a la chama y lo agarra un joven (me cansé de la palabra con ch) y le dice: Señor, a las mujeres no se les insulta. Señor borracho: yo insulto a quién yo quiera, aquí están todos pelados. El joven lo agarra y el señor borracho se le cuadrar para pegarle y le lanza un golpe.

En ese momento, todos nos paramos y la gente comenzó a gritar -prometo que no fui yo-: hay un camino majunche, cállate majunche, majunche Chávez, nosotros nos cansamos (para este momento ya eran 4 personas contra el señor que le lanzaba golpes a todo el mundo). Yo grité: Este es el país que tenemos que cambiar.

Al llegar lo operadores -porque la alarma seguía sonando- una operadora le dijo: Señor quédese tranquilo (porque el señor se sentó y no se quería parar). Todos la vimos con cara de “bicht please” y comenzamos a gritar: bájenlo, ese señor es un peligro para el vagón, está borrachó.  Llegó la policia nacional, otros operadores y lograron sacarlo.

Cuando se cerraron las puertas, yo me senté igual que la mayoría de las personas y los comentarios eran: Es que se creen sabrosotes nojoda, por eso no notan los retraso, siempre están borrachos; debe ser que vive borracho porque esto está en la mierda; es que el 7 hay un camino porque este no es el país que queremos.

he tenido días locos en el metro, he vivido peleas, he sido protagonista de discusiones pero JAMAS había tenido apoyo. Increíble, pero aquí señor presidente perdimos el miedo y el 7 nos medimos en CATIA.

De esos que no hablaban de política

Hoy entré a Facebook en la noche y vi un post en el wall de Adán. Adán es mi mejor amigo del colegio, de esas personas que se aguantan mis conversaciones políticas desde el 2000 cuando nos conocimos. No hay año en que yo no diga “este tipo me tiene harta, no es progreso” y en que él me conteste “cálmate carajita, esto va a pasar”.  Hace 12 años somos amigos, el mismo tiempo (13) que tiene Chávez en el poder. Hoy, Adán, escribió esto en su Facebook (lo tomé textualmente)

En estos tiempos de política, yo quisiera escuchar algún chavista, defienda a su presidente sin usar estas palabras:
-Imperialismo
-Yankees
-Gringo
-Escuálido
-Majunche
-Adecos
-Copeyanos

Por lo general no me la lleva con la política y mucho menos como para escribir sobre ella, pero creo que la campaña política de alguien no se puede basar en buscarle sobrenombres y chismes del contrincante…Y mucho menos cuando lleva 12 años de gobierno; Aunque con esto es muy cómico escuchar “ES QUE NO LO DEJAN TRABAJAR”
…………….COMO????? tienes todas las grandes empresas Nacionalizada tienes ministros, ministerios, jueces, canales, países y presidentes, que juegan para tu equipo y no lo dejan trabajar????, nunca entenderé las personas que dicen semejante frase…
Para algún amigo chavista (que tengo muchos) con todo respeto, se han imaginado poder comprarse unos zapatos o una laptop aquí en Venezuela y no tener que depender de CADIVI???; A los que les gusta viajar y regresar contando que se quedaron hasta las 5 de la mañana tomando en la calle y no les paso nada??…….. a mi me encantaría caerme a birras en cualquier plaza hasta las 4 de la mañana agarrar mi bicicleta y llegar a mi casa sin que me roben o me maten por el Blackberry….

No voto por chavez no porque sea escuálido! ni porque sea Adeco ni copeyano, y mucho menos porque sea gringo, simplemente mi lógica me dice que una persona no puede estar tanto tiempo en el gobierno. Quiero votar por alguien que no me etiquete ni me ponga de un bando, porque al final soy tan venezolano como todos. Quiero votar por alguien que quiera hacer un proyecto de gran magnitud y cuente con profesionales venezolanos y no con chinos o rusos…. Aquí hay que jode gente talentosa. Quiero votar por alguien que cumpla, (Aun estoy esperando ver el guaire así de cristalino como se lo imagino el presidente).

Y para todo aquel que quiera criticarme LEA BIEN ! no apoyo a Capriles porque me gusta! lo apoyo porque en algo tiene razón, se necesita urgente un cambio y definitivamente en 12 años, no son muchos los cambios que se han logrado, por eso simplemente NO voto por Chávez.

Así como Adán, hay muchísimos más.

Hoy me encontré un señor sin esperanza

–          ¿Ves las estrellas?

–          ¿Dónde?

–          Allá arriba.

–          No, veo solo un cielo negro.

–          Concéntrate, si lo haces verás como comienzan a aparecer delante de ti esos puntitos blancos, lindos, que te hacen pensar en muchas cosas. Que, aunque lo niegues, te hacen desear que una estrella fugaz decida pasar apuradita en el firmamento.

–          Inventas mucho.

–          No, en serio, hazlo. Es como el país.

–          Siempre mezclas todo con política.

–          No, bueno sí, pero esta vez no. Mira, cuando uno va en el metro necesita concentrarse para comenzar a ver esas estrellitas que brillan en la oscuridad y que te hacen decir: Es posible el camino. Te voy a contar algo:

Hoy me encontré a un señor sin esperanza en el metro. No es fácil vivir acá, lo entiendo. A veces yo también pierdo la fe. El metro es como el clima de Caracas, a veces está azul y soleado y sientes que la quieres. Otros días, está gris y fría y te deprime. Hay días en los que las estrellas del metro brillan más, otras en las que sencillamente me imagino poniendo una bomba como James Bond y caminando mientras escucho la explosión. Sí, sé que no debería pensar de esa manera, pero no es fácil. Entiéndeme.

Hace tiempo me había alejado de todo, había decidido “vivir mi vida” hasta que entendí que tal cosa era absurda y que mi vida se estaba limitando a cuatro paredes, entonces volví. Bueno, eso y que uno de mis amigos me empujó a seguir en el tema. Pero ajá, el señor. Ese señor me decía que no había futuro y yo le decía “la esperanza no se pierde”. “Todo va a estar siempre peor” me decía, “debe ser mi juventud, pero veo un camino diferente” le respondía. No sabía cómo sentirme, creo que jamás me había encontrado a alguien sin esperanza. Creo que sé por qué.

–          A ver, ¿Por qué?

–          Porque ese señor no lograba concentrarse y ver el cielo. No era capaz de ver las estrellitas que luchaban contra la contaminación y la iluminación para ser vistas por nosotros. Así que concéntrate, mira el cielo y ve los puntos blancos. Yo creo que hay un cambio y eso es lo que tenemos que transmitir.

Románticos de los 60′ o políticos de izquierda

“El problema chamo es, que si le metes románticismo a la política la jodes”… “Creo que la batalla de izquierda o derecha es una pelea romántica de los 60′, y aunque me digas loca te diré que lo único que me importa es que las cosas funcionen”…

Laura SolórzanoSaliendo de la noche de los museos en Bellas Artes, me encontré con un chamo que quiso darme lecciones de “revolución”, “imperialismo” y esas cosas que se ven muy lindas al lado del mundo de las ideas platónico o de las materias en potencia aristotélicas, pero que cuando caminas asustado por la calle, o no encuentras el tetero del chamo y tal vez el metro se retrasa más de lo normal comienzas a descubrir que no se ven tan bonitos.

“Chamo, yo vivo en Catia man, esta película la vivo. Yo fui a Estados Unidos, fui a Cuba y esa historia no me la contaron, yo la vi con mis ojos. Y aquí panita estamos claros que las cosas no funcionen. Para mi, que soy bien intensa, lo importante es que funcione, no si se hizo con la mano izquierda o con la derecha”.

Después de semejante conversación, cuando el chamo se bajó, no pude evitar pensar ¿De verdad no hemos superado esa discusión? Yo juraría que sí, pero todo indica que esta pelea -que apenas comienza en América Latina, en comparación con otros países- va para rato. Yo no diré “soy una experta en ideologías”, pero soy una experta en la calle y en lo que veo día a día y sé que con teorías puestas en libros las cosas no se resuelven.

Si no se bajan los reales, si no tienes gente honesta trabajando y que quiera hacerlo, si no funcionan las cosas… Entonces no hay ideología que podamos discutir, porque he aprendido que con el estómago sonando, la cabeza retumbando y la angustía hecha estilo de vida no hay manera de discutir si Marx o Smith tenían razón.

Yo les digo, de románticos de los 60′ o políticos de izquiera; y de pragmáticos de los 80′ o políticos de la derecha, ya he tenido bastantes. Lo mejor, por ahora, será pensar ¿Esto de verdad funciona?

No soy de Venezuela, soy de Chávez

Embargo de globovisiónCaracas, ciudad de violencia, 28 de junio de 2012

¡Hola!

Sé que no me conoces, no tienes por qué hacerlo. Te cuento un poco de mi. Soy una joven de 25 años, estudié en una universidad privada y la pagué con mi esfuerzo porque me dieron la oportunidad de trabajar dentro en un centro de investigaciones. Estaré eternamente agradecida porque aprendí muchísimo y viví la universidad de manera diferente.Cuando tenía 16 pensaba: A los 25 ya tendré mi casa. Debe ser porque a los 16 tenía un país un poco diferente y no entendía mucho de la “situación”.

Tengo un buen trabajo y un buen sueldo y aún así sé que no podré tener mi propia casa, por ahora. Podría sentarme y decirte que crearé mi propia empresa, pero hoy me comentó mi papá preocupado: “Ahora sí se nos van a los ir los jóvenes del país, leí que montar una empresa es carísimo”. No tengo ganas de montar una empresa, pero si las tuviese ya se me hubiesen quitado.

No puedo salir con mis amigos, no porque no quiera, sino porque me da miedo llegar tarde a mi casa y no me gusta dormi lejos de mi cama. A mi edad casi todo  eso es casi imperdonable, vivir es parte de la vida pero ¿Sabes qué es vivir?

Hace unos días el presidente de mi país, tu país dijo en cadena nacional “Si no es chavista, no es venezolano” y no vengo a preguntarme lo que Toto ya se preguntó y que puedes leer aquí. Solo vengo a decirte algunas cosas que, sumadas al embargo de Globovisión, me dan más motivos de preocupación.

No sé si lo notas, tal vez no, pero ya no somos hermanos. Ahora somos un país divido, tristemente divido. Tu me odias y no sé por qué, yo no te odio solo quiero hacerte entender qué pasa con nosotros. Tu quieres que me vaya del país y que no progrese, yo quiero que ambos tengamos las mismas oportunidades de crecimiento. Tu quieres las cosas fáciles, yo quiero ganármelas con el sudor de mi frente. Tu esperas que te den las cosas, yo me siento orgullosa cuando las logro. Tu quieres vivir de gratis en la vida, yo quiero trabajar para recorrer el mundo. Tu no piensas más allá de tu odio absurdo, yo te pido que me abraces y me escuches. Tu probablemente me matarias si tuvieses la oportunidad porque hablo mal de tu presidente, yo te daría la mano y te montaría en el autobus para que vieras cómo es el asunto. Tu eres de Chávez, yo soy de Venezuela.

No, no tengo idea de cómo hacer que veas un poco más allá, que entiendas que no eres de Chávez y que eres de ti, de tu país. No, no tengo idea de cómo se juega este juego, pero yo soy una tipa inteligente y lograré descifrarlo.

Nos vemos el 07, cuando el miedo sea dejado atrás y cuando la ganas de cambiar se transformen en votos.

A ti, querido chavista que tanto me odias, aquí me presento y me despido.

Laura

La chica de rojo se fue al .com [Día de mudanza]

www.debilidadesyvicios.comY llegó el día que esperé por un montó de tiempo El día de mudanza.

Esta chica de rojo, de rulos, que lee, escribe y siente se muda a un dominio .com.

Ya son cinco años entre blogspot y wordpress, muchos años de palabras, intensidades, risas y descargas. Llegó el momento de ser una niña grande y mudarme a

www.debilidadesyvicios.com.

¡GRACIAS Totales! Hoy aquí tengo muchísimos seguidores, mucha gente que comenta, espero verlos por el .com.

Nos vemos por aquel lado.

 

 

El mundo según Iris

Érase una vez una niña muy tremenda que jugaba con juegos artificales. Iris era piromaníaca. Un día, sin querer un fosforito le estalló en la cabeza y mágicamente sobrevivió. En su pueblo sabían que Iris sería una niña peleona, con un cabello incontrolable y unas ganas de salvar al mundo. Su pueblo nunca comprendió que ella tenía su propia visión del mundo y es lo que ahora les vengo a narrar.

Iris se había trasladado a la capital para realizar estudios y todas esas cosas que en los pueblos no se pueden realizar. Ella no consumía ningún tipo de sustancias psicotrópicas, simplemente tenía una manera particular de ver el mundo: todo estaba siempre bien. Un día, a Iris se le presentó un pequeño problema en su trabajo. Ella era la responsable de solucionar los problemas en las cárceles del país en el que vivía. Le habían dado esa responsabilidad porque la creían capaz de solucionarlos por su espíritu rebelde, su cabello alocado y su tono de voz único. Solo que sus jefes tampoco habían comprendido que Iris tenía su propia visión del mundo. Para ella todo estaba siempre bien.

Ese día del problema de su trabajo se le salió de las manos. Las personas que vivían en ese país, por lo menos en la ciudad donde estalló el problema tenían una percepción real de la realidad. Sí, real de la realidad. Ellos escuchaban disparos, gritos, veían humo salir de los pabellones de las cárceles y además tenía -en algunos casos- unas cuantas balas en sus apartamentos. Ese día, aquella gente no logró hacer nada más que esperar la solución de un “no sé”.

Sin embargo, Iris -que tenía su visión del mundo donde todo estaba siempre bien- dio unas declaraciones y aclaró lo que todos creíamos inaclarable. Iris dijo:

“La comunidad está feliz y contenta” así comenzaron las declaraciones. Los muchachos ayer estaban celebrando el triunfo de Pastor, el piloto ¿Saben? Bueno, resulta que nosotros les organizamos una parrilla para que pudiesen celebrar tranquilos, esa es la explicación del humo que salía de los pabellones. Verán, las parrillas salen con humo negro por el carbon ¿Nunca han hecho una parrilla? Luego, lo que ustedes pensaban que eran disparos y ráfagas de ametralladoras no eran eso; estamos practicando para la celebración del año nuevo. Como saben somos el primer país del mundo en absolutamente todo lo bueno y no podemos quedarnos fuera de una celebración increíble para recibir el año. No, no había luces porque era de día ¿Están locos ustedes? En fin, todo está siempre bien, aquí no pasa nada de nada y todo está bello ¿No vieron el atardecer de hoy? – Así terminaban sus declaraciones mientras se miraba en el espejo y veía que su cabello seguía tan desordenado-

Los días pasaron y la fosforito Iris seguía viendo el mundo según su conveniencia, según le gustaba, según ella pues.

[Aclaratoria: Solo la primera parte es una declaración real de la Ministra, el resto es “El mundo según Iris” // Esto forma parte de la otra de las nuevas políticas del gobierno, hacer que alguien de declaraciones oficiales para que en la noche nos riamos de todo lo que pasa y olvidemos la realidad de la calle]

Humanicemos lo malo, banalicemos lo bueno

Caracas, Venezuela, años 90.

Vagos son los recuerdos que tengo de aquella novela “por estas calles”. Recuerdo que fue la primera vez que escuché y entendí que existía la voz en off (yo creía que siempre era Dios hablando), también recuerdo que fue la primera vez que escuché la palabra “excusado” en esas frases que habían al final de cada capítulo. Las imágenes reales y cercanas de la tragedia de las lluvias del 92 y por supuesto las frases típicas de Eudomar Santos.

Tengo un cuento interesante sobre esa novela. Un día, después de ver la novela con mis papás, montada en un carrito comencé a gritar “saqueo, saqueo”. La mirada de mi mamá me hizo entender que eso no estaba bien, pero aún así cuando me dijo algo yo grité: “Pero mamá, el presidente no sirve, es un incompetente, tenemos que tumbarlo”. Aquel día jamás lo olvidaré.

Sí, puede que haya sido rebelde desde siempre, de esas personas que está en contra del sistema, pero lo que mi papá me explicó ese mismo día fue: “Tranquila, solo son escenas de la novela, cuando seas grande lo entenderás”. Y lo hice.

Caracas, Venezuela, década del 2000.

Unos años después me encontraba analizando el daño que aquella novela le había hecho a la sociedad, uno de mis amigos no coincidía conmigo y sostenía que “la televisión y el cine no tienen influenciar en la sociedad, es tonto pensar que algo así puede influencia a la gente”. Unos días después me pregunté: Y si nos medios masivos no influencia a la sociedad, ¿Quién lo hace? Yo tengo mi respuesta y cada día puedo analizarlo más y más.

Caracas, Venezuela, segunda década del 2000.

Hoy comencé un taller de guión cinematográfico con Luis Bond y fue inevitable pasar por el cine venezolano, en mi cuaderno escribí: “El cine es reflejo de la sociedad y esta refuerza conductas a través del mismo”, “somos una sociedad de clichés representados en la pantalla y pantallas que reflejan realidad que tapamos con risas y groserías”. En la tarde recordé “El Propio” [Este es el nuevo periódico de El Nacional, creen que haciendo esta caricatura de los malandros aumentarán las ventas]. En mi opinión, El Propio y las películas venezolanas sobre “la realidad del barrio”, y tomando una frase del profesor, puede afirmar que no hacen más que “humanizar a los malandros, banalizar el bien”.

Es inevitable pensar cuánto daño le hacen ese tipo cosas a la realidad del país. Me hace pensar que la intelectualidad de muchos, sobre todo de los redactores de “El Propio” tiene un precio más barato que realidad nacional. Y, antes de que lloren porque “debemos respetar la libertad de expresión y cada quién hace con su periódico lo que quiere”, me gustaría que pensaran: ¿Está la gente de El Nacional ayudando a generar consciencia ciudadana? ¿Nos beneficia, como sociedad, que exista un periódico que resalte que es ser cool ser malandro? ¿Estamos tan mal socialmente que no distinguimos el bien del mal? En este último caso ¿Reconocemos que existe una banalización del mal tal que si tuviésemos la oportunidad de tener pistola la tendríamos?

Mi preocupación es la manera vacía en la que estamos abordando muchísimos de los problemas reales del país, la poca profundidad, las ganas de hacer de todo un chiste para ocultar la realidad y creernos el cuento de que todo está bien. Estamos atomizándonos cada día más al punto de llegar a la resignación y ese, señores, es el peor mal que puede tener una sociedad en un año electoral tan importante como el nuestro.

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