Debilidades y Vicios

Caracas, café, Masseratti y política

Archivar en la categoría “Crónicas metrísticas”

De cómo en Catia perdimos el miedo

Como todos saben uso el metro todos los días, hoy no fue la excepción.

Justo donde estaba parada estaba un señor que parecía haitiano (o barloventeño, quién sabe), el metro estaba extrañamente full -aunque eso tiene sentido porque es viernes y quincena-. En Capitolio se monta un chavista claramente identificado (camisa roja, cuerda de llaves de Chávez, gorra de Chávez) y ve a este señor al que llamaremos señor H. Comienza a hablarle en idioma borracho diciéndole que “sé que llegó una gente de Haití, ¿Tienes papeles? Aquí todos amanmos a Chávez, los otros son tres gatos, unos majunches -inserte aquí más discursos de Chávez-”. El señor H no hacía nada pero su rostro iba cambiando y decía “este señor me ladilla”.

Yo comentó: Señor, aquí a Chávez solo lo quiere usted, aquí hay un camino. Él me ignora y sigue diciendo *inserte aquí más discuros de Chávez*. La chama dice: Señor, deje de molestar, está molestando al señor y nos está molestando a nosotros. Señor borracho: Yo no molesto a nadie loca, majunche. Yo: Señor, no insulte, respete para que lo respeten y sí nos está molestando, quédese tranquilo.

La chama, cansada del señor le dice: Mira a mi nadie me insulta, tocaré la alarma para que lo bajen (ya estábamos en Agua Salud estación en la que se llega al 23 de Enero). La chama toca la alarma *beeeeee*. El señor borracho persigue a la chama y lo agarra un joven (me cansé de la palabra con ch) y le dice: Señor, a las mujeres no se les insulta. Señor borracho: yo insulto a quién yo quiera, aquí están todos pelados. El joven lo agarra y el señor borracho se le cuadrar para pegarle y le lanza un golpe.

En ese momento, todos nos paramos y la gente comenzó a gritar -prometo que no fui yo-: hay un camino majunche, cállate majunche, majunche Chávez, nosotros nos cansamos (para este momento ya eran 4 personas contra el señor que le lanzaba golpes a todo el mundo). Yo grité: Este es el país que tenemos que cambiar.

Al llegar lo operadores -porque la alarma seguía sonando- una operadora le dijo: Señor quédese tranquilo (porque el señor se sentó y no se quería parar). Todos la vimos con cara de “bicht please” y comenzamos a gritar: bájenlo, ese señor es un peligro para el vagón, está borrachó.  Llegó la policia nacional, otros operadores y lograron sacarlo.

Cuando se cerraron las puertas, yo me senté igual que la mayoría de las personas y los comentarios eran: Es que se creen sabrosotes nojoda, por eso no notan los retraso, siempre están borrachos; debe ser que vive borracho porque esto está en la mierda; es que el 7 hay un camino porque este no es el país que queremos.

he tenido días locos en el metro, he vivido peleas, he sido protagonista de discusiones pero JAMAS había tenido apoyo. Increíble, pero aquí señor presidente perdimos el miedo y el 7 nos medimos en CATIA.

La chica de rojo se fue al .com [Día de mudanza]

www.debilidadesyvicios.comY llegó el día que esperé por un montó de tiempo El día de mudanza.

Esta chica de rojo, de rulos, que lee, escribe y siente se muda a un dominio .com.

Ya son cinco años entre blogspot y wordpress, muchos años de palabras, intensidades, risas y descargas. Llegó el momento de ser una niña grande y mudarme a

www.debilidadesyvicios.com.

¡GRACIAS Totales! Hoy aquí tengo muchísimos seguidores, mucha gente que comenta, espero verlos por el .com.

Nos vemos por aquel lado.

 

 

Comunicado al Tuky que tengo sentado al lado

Estimado Sr. Tuky, señorito pues,

Reciba usted un cordial saludo. Hoy parece ser uno de esos días en los que mientras intento escribir y usted me pone esa odiosa “música” a un tono infernal, debe ser algún karma que me queda por pagar.

Continuemos. El presente comunicado tiene la formalidad de comunicarle que no es nada agradable tenerlo sentado al lado. No porque sienta que me va a robar, sino por aquello que está usted escuchando.

Aunque realmente también debo confensar que todos los días me pregunto si se ha visto usted en un espejo. No me pienso justificar, simplemente le quiero preguntar.

¿Sabía usted que los converse son signo de rock y punk? Es usted un vivo ejemplo de que la moda puede más que la cultura. No sé si usted lo sabía, pero son considerados una sub-cultura digna de estudiar. Cada vez que me pega con su bolso, me provoca darle un lepe, y preguntarle ¿Qué guarda usted ahí con tanto afán?

Volviendo al punto de su “música” que es lo que realmente me molesta ¿Sabía usted que inventaron un apartico que se le pone al BlackBerry y luego se los mete en los oídos con la finalidad de NO MOLESTAR al que tiene al lado? De no estar enterado, venga que le explico y además se los regalo con un hermoso lacito.

Por favor, mire que cada vez que lo escucho y lo veo con sus bigoticos amarillo, debo callar mis pensamientos para no hacer un escándalo, darle un lepe y luego salir corriendo. Hágalo, por el bien de los dos. No quiero que me llame racista o algo por el estilo, mi problema es con su “músiquita”. Esa cosa que suena en su celular y parece echa por unos monos con ollas después de una explosión nuclear.

Sin más nada que acotar, se despide en una tarde hermosa de esta bella ciudad,

La pana fastidiosa, de converse, cuaderno y lápiz, que sí tiene audífonos pa’ rato.

Carta al infeliz que viaja en el metro

¡Buenos días!

Ya nos hemos encontrado antes en este vagón, solo que usted otro rostro tenía. He pasado días -meses- tratando de ignorar su poco respeto hacia la sociedad.

En este mismo metro viajamos muchos en la ciudad. Con retrasos, calores e incluso un poco de ansiedad, por terminar de llegar a aquel lugar llamado “destino”. Sigo sin entender cómo usted no entiende que no está en la sala de su casa, sino en un vagón del METRO, querido amigo.

Señor(a) infeliz con el(a) que me toca compartir por unos minutos; poco me importa su propia vida, no quisiera ni de chiste ser su amiga, pero ¿Le importaría dejar de sacarse los mocos o espinillas delante de todos nosotros?

Y ustedes, parejita de infelices ¿Acaso no encontraron una habitación el algún hotel? Basta de manoseos inecesarios atravesados en medio de la puerta, cuando estamos en aquello que llamamos “hora pico”, ya sé que no recibiré respuesta.

Mamás infelices, de niños infelices, el asiento es para sentarse, no para jugar con los carritos ¿Sería tan amable de quitarme al carricito?

Y si sigo así, podría nombrar infinitos esos infelices que a diario, me hacen pegar muchos gritos.

Qué le alcance el día. Que deje de ser tan infeliz y piense que hay otros por aquí.

Se despide, con una sonrisa.

Laura.

La loca insoportable que disfruta -a veces- el paseo en el metro.

Navegador de artículos

A %d blogueros les gusta esto: