Debilidades y Vicios

Caracas, café, Masseratti y política

No soy de Venezuela, soy de Chávez

Embargo de globovisiónCaracas, ciudad de violencia, 28 de junio de 2012

¡Hola!

Sé que no me conoces, no tienes por qué hacerlo. Te cuento un poco de mi. Soy una joven de 25 años, estudié en una universidad privada y la pagué con mi esfuerzo porque me dieron la oportunidad de trabajar dentro en un centro de investigaciones. Estaré eternamente agradecida porque aprendí muchísimo y viví la universidad de manera diferente.Cuando tenía 16 pensaba: A los 25 ya tendré mi casa. Debe ser porque a los 16 tenía un país un poco diferente y no entendía mucho de la “situación”.

Tengo un buen trabajo y un buen sueldo y aún así sé que no podré tener mi propia casa, por ahora. Podría sentarme y decirte que crearé mi propia empresa, pero hoy me comentó mi papá preocupado: “Ahora sí se nos van a los ir los jóvenes del país, leí que montar una empresa es carísimo”. No tengo ganas de montar una empresa, pero si las tuviese ya se me hubiesen quitado.

No puedo salir con mis amigos, no porque no quiera, sino porque me da miedo llegar tarde a mi casa y no me gusta dormi lejos de mi cama. A mi edad casi todo  eso es casi imperdonable, vivir es parte de la vida pero ¿Sabes qué es vivir?

Hace unos días el presidente de mi país, tu país dijo en cadena nacional “Si no es chavista, no es venezolano” y no vengo a preguntarme lo que Toto ya se preguntó y que puedes leer aquí. Solo vengo a decirte algunas cosas que, sumadas al embargo de Globovisión, me dan más motivos de preocupación.

No sé si lo notas, tal vez no, pero ya no somos hermanos. Ahora somos un país divido, tristemente divido. Tu me odias y no sé por qué, yo no te odio solo quiero hacerte entender qué pasa con nosotros. Tu quieres que me vaya del país y que no progrese, yo quiero que ambos tengamos las mismas oportunidades de crecimiento. Tu quieres las cosas fáciles, yo quiero ganármelas con el sudor de mi frente. Tu esperas que te den las cosas, yo me siento orgullosa cuando las logro. Tu quieres vivir de gratis en la vida, yo quiero trabajar para recorrer el mundo. Tu no piensas más allá de tu odio absurdo, yo te pido que me abraces y me escuches. Tu probablemente me matarias si tuvieses la oportunidad porque hablo mal de tu presidente, yo te daría la mano y te montaría en el autobus para que vieras cómo es el asunto. Tu eres de Chávez, yo soy de Venezuela.

No, no tengo idea de cómo hacer que veas un poco más allá, que entiendas que no eres de Chávez y que eres de ti, de tu país. No, no tengo idea de cómo se juega este juego, pero yo soy una tipa inteligente y lograré descifrarlo.

Nos vemos el 07, cuando el miedo sea dejado atrás y cuando la ganas de cambiar se transformen en votos.

A ti, querido chavista que tanto me odias, aquí me presento y me despido.

Laura

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3 pensamientos en “No soy de Venezuela, soy de Chávez

  1. Oligarca en dijo:

    Yo no te odio, pero no soy chavista, así que supongo te lo hubieses imaginado.

  2. Puro resentimiento.

  3. Joshua en dijo:

    De México para México, a propósito de las elecciones (1ero de Julio)…

    El 39 Constitucional y la Soberanía del Pueblo
    Retomando el rumbo…
    (una idea surgida del artículo Que significa no votar (del Mtro. Orlando Aragón Andrade)publicado en la Jornada (28/06/2012).
    Partiendo del presupuesto básico de que en nuestra realidad social y política, nuestro modelo económico ya está agotado, pues ha dado claras muestras de su rotundo fracaso, habida cuenta del enorme costo que ha significado para la inmensa mayoría de los mexicanos y que ha tenido sus efectos más inmediatos en el desempleo, la inseguridad y la pobreza de un amplio sector social. Amén de las injusticias en todos los espectros de la vida social que poco a poco han dañado el tejido social del País.
    Es tal el grado de descomposición, de corrupción y de falta de credibilidad en las instituciones sobre todo de naturaleza política, que en el actual contexto, ya no es viable ni recomendable la vía electoral como una vía aceptable para canalizar los asuntos, los problemas y la vida pública de los Estados.
    Hoy, se impone la necesidad de reflexionar, de repensar y de replantearnos nuevos modelos, nuevos mecanismos y vías de organización, participación y decisión política ciudadana. Es tiempo de considerar una acción política progresista que opte por una verdadera transformación política y social. Es urgente explorar nuevas vías alternas que permitan transitar hacia un nuevo modelo económico, político y social más justo, democrático y progresista que procure el bienestar social.
    Debemos dejar de una vez por todas ese sistema de “política electoral” que sólo beneficia a unos cuantos y que se autoprotege en contra de cualquier otra forma alternativa de hacer “política”.
    Así las cosas, en las actuales circunstancias no podemos ser ilusos ni debemos quedarnos sentados esperando a que el cambio llegue por sí solo…
    El actual estado de cosas exige involucrarnos más en los asuntos públicos; nos obliga a arrebatarles a los agentes de la “política electoral” los espacios políticos de los que se han adueñado indebidamente; urge recuperar para nosotros, los ciudadanos, la “política”, y por lo tanto exige de nosotros tener el valor y la responsabilidad para decidir nuestro destino como sociedad.
    Debemos abandonar la creencia errónea que nos ha hecho ver, de que es imposible proponer o ejercer otras formas de organización política distintas a la “política electoral” que conocemos…
    Debemos vencer la ilusión, mediáticamente producida, de que el cambio social depende del resultado de una elección.

    Parafraseando al Maestro Orlando Aragón Andrade:

    “uno de los pocos elementos favorables que se pueden rescatar de la desgracia social, política y económica a la que nos ha llevado este sistema es que no tenemos por qué conformarnos con poco. Como lo sostiene el filosofo francés Jaques Rancière, hoy la “política” debe ser inmodesta con respecto a la modestia a la que la obligan las lógicas de lo “único posible”. Dicho de otro modo, llegó el momento de recuperar algo que es de todos como ciudadanos y de comenzar a construir nuevas formas de organización política que desafíen lo que los agentes y las instituciones de la “política electoral” consideran posible”.
    Es tiempo de ir explorando nuevas vías y mecanismos, es posible, deseable y valido ir considerando poner en práctica el artículo 39 de nuestra Carta Magna, para apropiarnos de nuestro destino, recuperar nuestra esperanza e ir forjando nuestro futuro político…es tiempo ya de acudir a nuestra:

    CONSTITUCIÓN POLÍTICA DE LOS ESTADOS UNIDOS MEXICANOS

    Título Segundo
    Capítulo I
    De la Soberanía Nacional y de la Forma de Gobierno
    Artículo 39. La soberanía nacional reside esencial y originariamente en el pueblo. Todo poder público dimana del pueblo y se instituye para beneficio de éste. El pueblo tiene en todo tiempo el inalienable derecho de alterar o modificar la forma de su gobierno.

    Hoy una posición verdaderamente progresista tendría que apostar y comprometerse con esas experiencias construidas “desde abajo” y renunciar tajantemente a la caduca “política electoral.”
    Hoy contamos con la oportunidad histórica, es un momento especial, único e irrepetible, las condiciones están dadas y la coyuntura es excepcional, es ahora o nunca.
    Si estamos esperando las “condiciones adecuadas” para hacerlo, nos quedaremos esperando toda la vida.

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