Debilidades y Vicios

Caracas, café, Masseratti y política

De las borracheras planificadas y otras políticas de Estado

Laura SolórzanoVenezuela, país ubicado al norte del sur, con cucarachas voladoras y un ego capaz de situarnos en el centro del mundo, en el ombliglo que llaman.

País de mujeres bellas, petróleo, beisból y ahora Fútbol. Y también malandros y regueton (Triste, lo sé). País de políticas de Estado ocurrentes y “creativas”.

Gallineros verticales para no pasar hambre. Invasiones de hoteles como solución al problema habitacional (total, ¿Quién viene a turistear en Venezuela?). Calcomanías en los autobuses como parte del plan de “desarme”, <<Señor malandro, No se puede montar en este bus porque tiene arma. Perdón señor chófer>> -diálogo digno de algún mal guión clicheroso-. Y mi favorita: Ley seca (o ley de borracheras planificadas).

Yo no lo había visto así, pero hace unos días un Tweet de Rayma me hizo pensar ¿Qué pasa si me sale una borrachera no planificada? Porque esas cosas pasan y no avisan.

Ya sabemos que la planificación en los países del trópico no es nuestro fuerte, por aquello de no tener cambios climáticos. Así que imagino que el gobierno está planteando la posibilidad de hacernos ciudadanos un poco más planificados y ya que nos gusta la caña pues ¿Por qué no comenzamos por ese lado?

Deberá usted, entonces, suponer que le saldrá algún plan inesperado. Puede que le toquen el alma llanera en la rumbita del amor, se entere de alguna noticia que merezca una celebración o cualquier otro de esos motivos que ameriten una borrachera, de las buenas.

Porque no se trata de esa gente que en febrero te dice: “No chica, yo en Semana Santa (ajá) me voy a la Isla, y claro todas las semanas compro una de ron porque seguro hay ley seca” ¡NO! Esas sí son borracheras planificadas, pero no hablo de esas.

Entonces me pregunto ¿Tenemos que correr como locos a las licorerías un día antes de la ley seca y comprar hasta caña clara? ¿Tal vez debo llenar mi camelback de ron y cargarlo conmigo todos los días “santos” en caso de necesitarlo por “borrachera no planificada”? ¿Será que debo sentirme como una drogadicta ansiosa y recorrer el último rincón de Caracas buscando una piche cerveza que me quite el calor?

En fin, llegué a la conclusión de que comenzaré a prestarle atención a esta nueva política de Estado y me prepararé en caso de que en la próxima ley seca me salga una borrachera no planificada y le diré a mi mamá: Mami, ahora cuando vayamos al mercado tenemos que comprar café y harina (por aquello de la escasez) y RON, CERVEZA y VINO en caso de que me salga una borrachera no planificada.

Ahora brindemos, con agua (sucia), por un país de BORRACHERAS NO PLANIFICADAS.

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