Debilidades y Vicios

Caracas, café, Masseratti y política

Historias de desconocidos

(En la ciudad de los –tonos- rojos)

–          Ella: Muero de hambre

–          Él: ¿Viste mi foto en instagram? Sólo te puedo llevar a ese lugar.

–          Ella: Vamos, aunque no creo que me coma uno como ese, pero vamos 🙂

Ese fue el diálogo que los llevó a aquel descubrimiento. En la intimidad de alguna esquina en Las Mercedes, se encuentra un perrero (Mackdanny’s), justo ahí, frente a la iglesia, como quien va a la embajada –por si después del cuento, les provoca conocerlo-.

–          El perrero: ¿Un roll?

–          Él: No, ella dice que no se come uno de esos.

–          Ella: Es muy grande chamo, además, eso queda mejor en una hora decente.

–          El perrero: ¡Ah Pues! Esto es una hora decente.

–          Ella: (entre risas) Son las 9, dame mejor un pepito de pollo pues. Otro día me como el roll. Dámelo sin cebolla.

Acto seguido comienza la historia de tres desconocidos, los cuentos de la vida, las risas, las preguntas, las películas de terror. Parecía una de esas escenas de las nuevas películas venezolanas, no las de clichés, sino aquellas que narran historias de desconocidos en una ciudad, en nuestra ciudad.Debilidades y Vicios

<<Yo no le tengo miedo. Aunque mi hermano el otro día llegó fue blanco a la casa. Me contó que iba subiendo con el amigo y le agarraron el pie. Chamo, ahí ya no hay matas, eso está pela’o. Ese llegó fue asusta’o, directo a dormir y eso que tiene un play 3, que se queda hasta tarde durmiendo. Pero bueno, yo me acosté a dormir, sapegato>>

Historias que sin quererlo (saberlo) forman parte de la ciudad, su gente, convivir con el otro, (re) conocerlo. Descubrir aquella ciudad que hace la gente. Disfrutarla. Sentirla. Pintarla.

Hacía mucho tiempo que un perrero no la hacía reír tanto, ella no sintió miedo, a pesar de estar en medio del “valle de balas” que ahora es la ciudad. A veces lo duda. Esas dudas. Se comió el pepito en medio de desastres gracias a las salsas. Entre cuentos, ellos (él y el perrero)  la observaban mientras se reían y ella intentaba no llenarse –más- la cara de salsas.

Buena noche para salir a Caracas, a comer en un perrero.

Vivirte_Sin_Miedo.

(Foto: Mike González)

Anuncios

Navegación en la entrada única

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: