Debilidades y Vicios

Caracas, café, Masseratti y política

Carta al infeliz que viaja en el metro

¡Buenos días!

Ya nos hemos encontrado antes en este vagón, solo que usted otro rostro tenía. He pasado días -meses- tratando de ignorar su poco respeto hacia la sociedad.

En este mismo metro viajamos muchos en la ciudad. Con retrasos, calores e incluso un poco de ansiedad, por terminar de llegar a aquel lugar llamado “destino”. Sigo sin entender cómo usted no entiende que no está en la sala de su casa, sino en un vagón del METRO, querido amigo.

Señor(a) infeliz con el(a) que me toca compartir por unos minutos; poco me importa su propia vida, no quisiera ni de chiste ser su amiga, pero ¿Le importaría dejar de sacarse los mocos o espinillas delante de todos nosotros?

Y ustedes, parejita de infelices ¿Acaso no encontraron una habitación el algún hotel? Basta de manoseos inecesarios atravesados en medio de la puerta, cuando estamos en aquello que llamamos “hora pico”, ya sé que no recibiré respuesta.

Mamás infelices, de niños infelices, el asiento es para sentarse, no para jugar con los carritos ¿Sería tan amable de quitarme al carricito?

Y si sigo así, podría nombrar infinitos esos infelices que a diario, me hacen pegar muchos gritos.

Qué le alcance el día. Que deje de ser tan infeliz y piense que hay otros por aquí.

Se despide, con una sonrisa.

Laura.

La loca insoportable que disfruta -a veces- el paseo en el metro.

Anuncios

Navegación en la entrada única

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: