Debilidades y Vicios

Caracas, café, Masseratti y política

Caracas, volvamos a hablar

Definitivamente, estar peleada contigo a veces es difícil. Reconciliarme no es tan fácil pero es maravilloso. Tus calles están llenas, como muchas otras, de problemas, sueños, esperanzas, pero sobre todo de una gente que no deja de sonreír a pesar de lo mal que te trata.

Se me ocurrió salir de tus fronteras, buscando aquella ciudad soñada, capaz de recibirme con los brazos abiertos sin ninguna objeción y me encontré una ciudad ajena, llena de gente extraña, con problemas como tú. Te extrañé más de lo que pensé y cuando me senté en una de tus plazas recordé lo mucho que me encantaba vivirte y caminarte.

Últimamente ningún gobernante te quiere, prefieren pelearse entre ellos antes de mirar y ver lo deteriorada que estás. No ayudan a modernizarte, sigues con esas ropas sucias y viejas quedadas en el tiempo. Pensarte sin miedo parece más una fantasía a una posibilidad.

Tu mejor parque acaba de cumplir años, unos cuantos más y se ve muy viejo para su edad, efecto de aquellos que no cuidan sus cuerpos porque creen que el efecto no se observará. Pasé por él el otro día y noté con tristeza como el verde se quedó en una foto, en el pasado, en mis recuerdos de la infancia.

Ni hablar de aquellas bellezas que muchos artistas hicieron para ti, quedaron manchadas en grafitis y en abstracciones absurdas. Sin embargo, ahí tienes ese bello cerro que te bordea, El Ávila que nos saluda, que nos sonríe, que nos pertenece. Tienes un cielo azul que nos bendice cada día, incluso cuando llueve.

Esos sonidos particularmente tuyos: el heladero, el camionetero, la moto, la gente. Las arepas y las caraqueñas. Las salsas y los viejitos bailando. Caracas, mi bella Caracas, olvidarte no puedo.

Volver no ha sido fácil, pero compartir contigo me ha recordado lo importante que es tener un lugar en el mundo.

Hace unos meses te dije que teníamos que hablar que nos debíamos separar y muchas cosas buenas saqué de esa idea. Conocí lugares y viví cosas que debo vivir contigo; para ello necesito fuerza y tú me la das.

No te niego que quiero recorrer muchas otras ciudades, pero jamás te traicionaré. Como yo hay cientos de personas que te quieren, te esperan y te extrañan. Ahora más que nunca es el momento de salir, conocer otro lugares, para enamorarnos más y sobre todo para traerte regalos, para copiarnos y mejorar modelos de ciudadanía para conservarte hermosa.

Como dicen mis amigos de Masseratti 2lts. Caracas te Quiero, Vivirte sin Miedo.

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