Debilidades y Vicios

Caracas, café, Masseratti y política

Más al norte o más al sur… Da lo mismo

Viajar es una de las cosas que más me gusta hacer en la vida, conocer otras culturas, entender la historia de otros países y observar otras sociedades son cosas que para mí no tienen precio  en cuanto al estudio  del ser humano corresponde.

En estos últimos 4 años he tenido la oportunidad de viajar a países como México, Estados Unidos, España y ahora Argentina, cuando llego a esos países tengo ciertos indicadores que me hacen comprar una sociedad con la otra y sobre todo con la mía. Mi conclusión en estos años, de manera simplísima, es: todos están locos, pero adaptados a su sociedad. Sin embargo, con muchas ciudades que he visitado me ha pasado tener un click enamoradizo que me hace decirme: en este país podría vivir. Pero, no me pasó lo mismo con Buenos Aires.

Llegué con la ilusión de quién se sienta a ver una película que siempre ha querido ver, queriendo conocer y entender cada rincón de la vida del porteño con la finalidad de buscar universidades y tratar de quedarme aquí un rato más. No niego que me enamoró su arquitectura, su pasión por el tango y el futbol, y la deliciosa manía de comerlo todo con dulce de leche; pero podría describir a Buenos Aires como ese muchacho que siempre hemos querido para nosotras, del que siempre estuvimos enamoradas y que –desde lejos- nos parecía la persona más genial del planeta. Hasta que, después de muchos años, por fin se sienta con nosotras a hablar y nos invita un trago y pensamos: ¿por qué era que me gustaba este niño?

Buenos Aires tiene una magia que, como todos los demás países, me hace sentir que definitivamente mi lugar está en Venezuela, en mi tierra con mi gente, luchando porque las cosas cambien y porque un día la gente decida irse a Venezuela porque es un país abierto y lleno de oportunidades. Pasar casi un mes aquí, sin más que hacer que conocer, leer y escribir, me hace pensar en lo mucho que podría llegar a extrañar Venezuela, y además me hace encontrar lo que realmente me gusta pero dándole un salto con lo que creo que es realmente importante: la política con turismo.

Lo mejor de Buenos Aires ha sido mi nueva inspiración. La legislatura de la nación está por extender un proyecto cuya finalidad es proteger el patrimonio de la ciudad de Buenos Aires, evitando que las grandes constructoras derriben obras importantes para construir nuevos complejos habitacionales poniendo así fin a la destrucción de la historia de la ciudad. Quisiera tener una Ley así y que se cumpla en Venezuela, pero parece ser cada día más difícil.

Así mismo, conocer un poco la realidad política de este país, lo desconectada que está su sociedad respecto a los problemas del mismo me lleva a pensar que en el fondo nosotros no estamos tan mal, pero calma, en un solo sentido. Entendiendo que ese “estar mal” se refiere a que mal que bien en Venezuela tenemos una leve conciencia política de lo que nos está pasando, sabemos que estamos mal ahora sólo tenemos que hacer algo para solucionar esto. ¿Fácil? No, nadie dijo que eso sería fácil, para eso necesitamos hacer muchísimas cosas, no sólo en cuestiones políticas como cortar todas las cabezas que nos están haciendo daño y que a cuenta de “la unidad” nos hacen mucho más daño que muchos afectos al gobierno; sino también a nivel de consciencia social, cultura, turística y demás.

Venezuela es el mejor país del mundo, es un país donde puedes tener todo lo que quieras y además está lleno de gente maravillosa. Conocer Buenos Aires, Guadajalara, Ciudad de México y otras más que quisiera conocer te hace recordar que no hay nada como estar en casa, aunque esa sea una casa de locos. Que cada sociedad tiene sus problemas, y que esta aunque esté más al sur o nosotros aunque estemos más al norte sufrimos de los mismos males desde hace 200 años. No sabemos quiénes somos, no sabemos cómo somos, en fin, los mismo problemas “de adolescentes” que tenemos por ser aquello que llaman una “sociedad joven”.

En fin, más al norte o más al sur da lo mismo, tenemos los mismos problemas, las mismas tensión y solo unos pocos logran salirse de ese juego macabro que es la política tropical que tenemos en América Latina, pero igual que ha sufrido todos los continentes, nosotros aún tenemos  más cosas que pensar, que vivir y qué conocer. Pero sé que algún día podremos sentirnos mucho más orgullosos de ser latinoamericanos y sobretodo de ser venezolanos.

La falta de memoria es común en esta tierra, pero también deberán ser común los escritores y monumentos que constantemente nos refresquen los recuerdos y nos traigan la vida de vuelta, para no olvidar que lo que ha pasado ha sido todo consecuencia de nosotros mismos.

 

 

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Un pensamiento en “Más al norte o más al sur… Da lo mismo

  1. Hola, Laura
    Desde mi punto de vista, lo que estás viviendo era necesario para ti; te felicito por tener la valentía de asumirlo. También considero que, de esta experiencia, saldrá una versión mejorada de Laura Solórzano.
    Igual espero y confío en tu regreso a la Patria… Me gustaría alguna vez que, en la web, haya una página con la documentación del antes y el ahora de algunas comunidades en las cuales estés trabajando. Las herramientas, la metodología y el cómo influir y ser la inspiración para que la gente asuma el Liderazgo de los cambios que necesita implementar para lograr ser la Comunidad que ellos desean.
    Para adelante siempre, amiga…

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