Debilidades y Vicios

Caracas, café, Masseratti y política

¿Que cómo lo veo?

Qué graciosa esa pregunta, me la hicieron unas 20 veces en estas últimas dos semanas refiriéndose siempre –claro está- al circuito 2 de Miranda (Chacao-Baruta-El Hatillo y Leoncio Martínez), no sé por qué la pregunta recurrente, sobretodo porque no pertenezco al circuito aunque estuve involucrada en los comandos de los dos candidatos más fuertes: María Corina Machado y Carlos Vecchio.

¿Cómo lo veo? Bueno, voy a decirles cómo lo veo, y… aunque se pregunten por qué lo hago hoy, cuando ya pasaron las primarias, sé que entenderán al final del mismo porqué sacarlo hoy y no antes, además por qué la insistencia en que tanta gente lo leyera y difundiera.

¿Cómo lo veo? Difícil, porque sufrimos de un mal terrible: creer que nuestra opinión representa la de todo el mundo, o de la mayoría de las personas. Fue curioso participar en unas primarias, en un proceso así además en un circuito donde el mayor problema ese día era: unas exitpolls, una propaganda, un tweet. Y fue curioso porque para mí, que vivo en Catia (y que no estuve ahí en todo el día) el asunto era diferente, porque en mis primarias los problemas sería de otro tipo, sería con las personas afectas al gobierno.

Pero, más allá de eso, quiero hacer una reflexión sobre el circuito más opositor que tiene el país, ese que debería ser modelo, que además debería dar el ejemplo del país. Sin embargo, tengo un reclamo que hacerle a muchos de los que participaron en los comandos. Esto nada tiene que ver con los candidatos, sino mas bien con todos aquellos que los apoyaron.

En primer lugar, el cambio se hace, no sólo se dice. Me sorprendió ver la pelea que tenían ambos comando porque: “nos quitaron un afiche”, “salió 20 minutos en televisión”; “lo apoyó tal partido”. La pregunta que me pasaba por la cabeza era: ¿Por qué no hacen su trabajo por ganar y no culpar al otro en caso de perder?”. No encontré respuesta como siempre que me hago preguntas de ese tipo, al parecer la raza humana no es lógica. Me preocupaba ver que la pelea era como si estuviésemos en condiciones de democracia, cuando en realidad formamos parte de un juego macabro que aún no logramos descifrar del todo. Es terrible, pero cierto.

En segundo lugar, (y perdonen que este post será largo) ese circuito no es Venezuela. Recuerdo que en 2004 cuando perdimos el referéndum yo gritaba que nos habían robado porque toda  la gente de la cola de mi centro votaría “sí”. Sin embargo, hoy en día comprendo que nuestra opinión o la de mucha gente que está cerca de nosotros no es representativa del país, también lo es de nuestra cuadra. Comentemos ese grave error de hablar en nombre de Venezuela (28 millones de personas) con la base d haber visto “números”, escuchar a la gente del ascensor, o la nueva moda: leer twitter. Cuando realmente lo que necesitamos es recorrer el país para saber qué quiere la gente, para sentir al país y sobre todo: para hablar con propiedad.

En tercer lugar, los suplentes sí son importantes. Capaz no tengan voto-cosa que es importante tener-, pero sí se tiene voz. En la situación en la que estamos debemos reconocer que es importante ocupar la mayor cantidad de espacios posibles. Según mi criterio, debemos tener diputados en todas las comisiones y aunque no se tenga voto, pues se puede hacer bastante ruido y podemos sumar más gente para nuestras causas.  Debemos tener suplentes preparados, que cuenten con el apoyo de los ciudadanos, que sean conocidos por todos, que no sean como los del oficialismo.

En cuarto y último lugar, considero que si queremos el cambio debemos comenzar por dar el primer paso y materializar lo imposible en lo posible. No es necesario ser como el otro, sobre todo porque si criticamos lo que unos hacen no debemos hacerlo nosotros también, pero “sin que nadie se de cuenta”. Tratar de incumplir las reglas alegando que “el otro también lo hace”, me parece una de las cosas más bajas que se puede hacer no sólo en la política sino en la vida diaria. Solemos ser de los que criticamos, pero somos incapaces de pararnos a colaborar o votar un día de las elecciones. Solemos decir que nada sirve, pero no nos metemos a ver qué podemos cambiar.

Y… sencillamente… Ser ciudadano va más allá de sólo pararte a votar, es algo más complejo y completo. Ser ciudadano implica participar activamente en las decisiones que afectan tu vida, porque sí, aunque no lo creas la política afecta el día a día de cada uno de nosotros, lo que se decida y lo que no es importante para nosotros. Ser ciudadano es no culpar siempre al otro por los problemas, es tomar consciencia de que todos los problemas son de todos nosotros.

En fin, aprendí mucho y reflexioné mucho sobre el rol de los ciudadanos, de los partidos, de los entes que gobiernas. No sé si tengan coherencia o sentido para quien lee este post, pero por lo menos para mí sí lo tiene. Espero que entendamos que Venezuela va más allá de Caracas, que los problemas reales son graves y no imaginarios, que los equipos deben pensar en que representan a un candidato, que la guerra no está aquí adentro (aunque tengamos que depurar), que esta batalla va más allá de lo electoral.

Yo seguiré pensando en función a mi país, seguiré cuestionándome cosas, seguiré preguntándome ¿Qué queremos como sociedad? Espero tener algún día esa respuesta.

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Un pensamiento en “¿Que cómo lo veo?

  1. Hola
    dices: “lo que necesitamos es recorrer el país para saber qué quiere la gente, para sentir al país…”; perfecto, estoy muy de acuerdo contigo. Debe ser así.
    Tal vez tu frase se complemente con una que dice Rafael Bello dijo Vecchio:
    No vine por un puesto (lamentablemente, según mi experiencia, hemos vivido con politiqueros que sólo han estado por un puesto)… Mi objetivo es la transformación del País y ese no vence con la finalización de una elección (Tremenda frase, que particularmente hago mía; así como tu frase). Y la mía, hija de aquellas dos:
    Oir y entender a la gente, la transformación del País, no es más que sumar Ciudadanos al País; tomar gente común (como tú y yo o cualquier vecino de barrio) y darle información hasta transformarlo en Ciudadano; como Ciudadano puede que no se sume a nuestra tolda política, pero si a nuestra lucha por que cada Venezolan@ tenga la Calidad de Vida que merece y lucha por obtener…
    Un Ciudadano es capaz de respetar las diferencias ideológicas con el otro mientras trabaja, mancomundadamente con èl, por el logro de un objetivo común.
    Una Comunidad de Ciudadanos tendrá los polìticos que merece y no los politiqueros de hoy…

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