Debilidades y Vicios

Caracas, café, Masseratti y política

Somos Hugo y yo. Por Héctor Méndez

Aquí les dejo un post escribo por un buen amigo, Héctor Méndez, en nov de 2008.

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Hablemos claro. Puedes sentarte de ese lado de la mesa, yo me siento de este otro; pero hablemos claro.

Te considero un ser inteligente y perseverante. Lo has demostrado desde que llegaste al poder en 1999. Te considero además un oportunista, porque llegaste justo en el momento en que tu país se ofrecía más vulnerable, cabizbajo, y abriste un camino distinto en el cual creyeron muchísimos venezolanos, casi todos.

Te convertiste en una figura con mucho poder, pero no te fue suficiente y utilizaste todas las que tuviste a tu alcance, para constituir un gobierno dependiente de ti mismo. Lo suficientemente sólido para cubrirte las espaldas con varias personas que brincaron el río y se vistieron de rojo; pero también otros más sinceros y escasos, que creyeron en tu camino y aún están dispuestos a defenderlo a capa y espada.

Después de eso, empezaron a caer las promesas. No te miento, hablemos claro. Dijiste que te ibas a cambiar el nombre si quedaba algún niño en la calle, me prometiste limpiar el Guaire, me prometiste el fin de la corrupción y te aplaudí, el punto final para la pobreza extrema, que ibas a cambiar la realidad del país… y puedo seguir. Pero eso digamos no es lo más “grave”, sino que NO me dijiste que ibas a cerrar un canal porque no pensaba igual que tú, NO me dijiste que ibas a manejar la asamblea y los fondos de dinero a tu gusto, NO me dijiste que ibas a cobrar y a darte el vuelto, NO me dijiste que ibas a dividir en mi país y a proteger a los malandros… NO me dijiste que ibas a hacer lo que te diera la gana. Entonces, como podrás ver, las cuentas no han estado claras.

De eso te culpo: de hacer lo que te dé la gana y de permitir que tu gobierno sea de comiquita, de balurdos, de títeres. No me digas que no, porque tú mismo los hiciste. Son creados por ti y tienen tu conciencia. Ninguno en su sana naturaleza se atrevería a contradecirte.

Te culpo de engañar a muchos venezolanos, quienes se rinden ante tus palabras porque han creído, creen y creerán en ti por mucho tiempo, y tú ahí tranquilo sin cumplirles, preocupándote sólo por quedarte indefinidamente a la cabeza de este país. Y es aquí donde entra el asunto que me desvela, y me permito iniciarlo preguntándote: reelegirte indefinidamente ¿PARA QUÉ?.

¿Para que continúe la desidia de tu gobierno por muchísimo más tiempo?, ¿para cortar eternamente las vías de desarrollo más básicas que tiene una sociedad?, ¿para que te inmacules ante el mismo pueblo que pisoteas?… Me dirás tú que no, que estoy equivocado, que quieres cambiar la constitución para que Venezuela prosiga en su camino revolucionario y de ahí pasarás a decirme que tú, humildemente, te propones como el ser más capaz para llevar las riendas de Venezuela en ese lindo, mejor dicho, bellísimo trecho que hay desde donde aún estamos (a pesar de tus bien ganados 10 años) hasta donde nos esperan unas dulces doncellas socialistas con uvas en la mano y abanicos para echarnos aire… y aquél petróleo por el cielo.

Entonces, propongo no preguntártelo a ti, porque sé DE MEMORIA tu respuesta. Propongo preguntárselo a la señora ama de casa que consigue todo muchísimo más caro para hacer las hallacas, al mecánico que no puede continuar con su taller porque el control cambiario lo deja frito, al señor del kioskito que lo han robado como 4 veces en el año, a la secretaria que tiene que echarle un camión de bolas para llegar sana y salva a Guatire, a los que hacen justicia en este país y no han muerto en el intento, a los de aquél pueblito que sufren día a día las inclemencias del clima y no tienen a nadie quien vele por ellos, a las madres de los chamos que han muerto mientras daban sus primeros pasos en la delincuencia, a los que trabajan en tu gobierno y se quedan callados para no perder su trabajo, en fin… a todos preguntarles ¿PARA QUÉ ACEPTARTE INDEFINIDAMENTE?

Y estoy seguro, no es pesimismo, que habrán muchísimas personas que aplaudirán tus intenciones. Porque también es parte del venezolano hacer lo que le de la gana, porque aún existe muchísima gente que celebra EL PAN DE PIQUITO, porque aún somos inmaduros y preferimos unos riales en vez de seguridad social, porque hay gente que saltaría de felicidad con tu mandato eterno para poder seguir siendo HONGOS DE LA SOCIEDAD. Y a ellos, mis más sinceras palabras de condolencia.

Por eso queda de tu parte decirme cuándo y dónde. Y estoy seguro que nuevamente los venezolanos nos levantaremos tempranito y estaremos en las colas echando vaina y jodiendo, para llegar a las urnas y expresar nuestra voluntad. De hecho, ya hasta le agarré el gustico a las elecciones. También queda de tu parte empezar a comprar conciencias, a volverte loco. Por supuesto, quedará de mi parte ir a la máquina y pulsar NO… una, dos, tres, cuatro veces… LAS QUE QUIERAS, hasta que se dañe la máquina.

Y ese día los venezolanos respiraremos profundo. Tomaremos una bocanada de aire para hablar lo más fuerte posible.

Ese día… hablaremos MUY claro.

Héctor Méndez.

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