Debilidades y Vicios

Caracas, café, Masseratti y política

Caracas, más allá de sus problemas… Por Daniela Ruiz

Por Daniela Ruiz @Druizor

Para quienes vivimos en Caracas, cualquier ocasión y cualquier compañía es buena para guindarse a hablar de los insoportables problemas compartidos. Despotricar de nuestra ciudad lamentablemente se ha vuelto un hábito.

Aprovechando la época decembrina y el llamado a la reconciliación, propongo que cambiemos nuestros cristales ahumados y nos tomemos un momento para considerar lo bueno de esta ciudad; la nuestra.

Si bien el abordaje usual es una crónica de “por qué estamos como estamos” según la teoría de algún sociólogo europeo, citando autores de apellidos impronunciables para exponer una solución a nivel urbanístico, quisiera cambiar un poco ese esquema. Principalmente porque considero que aquí no hay expertos en materia: creo que todos los habitantes de Caracas no sólo conocemos la ciudad, también somos parte de ella; todos somos beneficiarios, víctimas o cómplices del  drama citadino y tenemos propiedad para expresarnos al respecto.

¿Quién mejor que el ciudadano de a pie para hablar de Caracas? En otros tiempos me habría ido a una plaza a recoger opiniones de la gente, pero como estamos en pleno siglo XXI, lo que hice fue abrir mi cuenta de Twitter, una red social en la que más de miles de caraqueños compartimos opiniones a diario,  e inicié una discusión pública virtual. Los participantes me permitieron exponerla en este artículo usando sus respectivos seudónimos (son aquellos que vienen precedidos de un “@” ej. @PedroPerez).Es así como entre diversas opiniones y sentimientos recurrentes, en los 140 caracteres que permite  Twitter recordamos juntos las razones para reconciliarnos con Caracas.

Se sufre pero se goza

A pesar de los comentarios como el de @LaDivinaDiva, quien nos aseguró (un poco en broma, un poco en serio) que seguía en Caracas porque “no le han ofrecido trabajo en New York City”, muchos de nosotros tenemos que admitir que si realmente quisiéramos podríamos irnos, bien al exterior o por lo menos a alguna ciudad tranquila del interior del país. Si seguimos en Caracas es porque, como dice @YimmiCastillo, “realmente no es tan mala”.

Les aseguro que para muchos el irse al interior ni siquiera es una opción. Y es que esa creencia de los hombres de la antigüedad de que vivir en la ciudad es vivir ante los ojos de Dios persiste hasta nuestros días. Con nuestros propios dioses modernos, claro está, pero persiste. Por eso lo demás es “monte y culebra”.

Más allá de esa razón fundamental, muchos de los que participaban en la discusión tuvieron dificultades para puntualizar qué los une a Caracas. Como sabiamente lo supo expresar @ChachoUCV: “todas las maravillas y desventuras de Caracas no caben en 140 caracteres”. Tiene razón, las posibilidades son infinitas. La misma concentración que aparentemente trae tantos problemas, permite la interacción de diversos grupos y actores, creando un valor agregado a la vida urbana; aquí hay de todo.

Como me comentaba @edgarmanuel, en Caracas está “la gente de mas real, los que tocan música en la calle, los que exponen un drama en transporte público” y los kioscos pueden vender “hasta regalos del día de la madre”. Adicionalmente, la dialéctica ciudad-individuo hace de Caracas una realidad inagotable, renovada a cada instante, impredecible. Así tenemos, en palabras de @meleciop, una ciudad “vibrante, metamórfica, multifacética, alternativa, diversa”

La noción intuitiva de que el potencial de la ciudad no está en su infraestructura se reflejó en la discusión, en la que curiosamente nadie mencionó ningún monumento, calle o plaza en particular. Coincidimos en que no son tanto los espacios los que hacen ciudad, sino las personas que se apropian de los espacios; que se sientan en sus plazas y caminan sus calles. No es lo mismo el boulevard camino a la parada, que el boulevard que recorriste de la mano con tu pareja cuando empezaron a salir, o la esquina en la que te encontraste a un amigo que tenías años sin ver. Suena anacrónico, pero son esas pequeñas cosas las que nos salvan de nuestras soledades y le dan un sentido íntimo a nuestra experiencia de ciudad.

En el caso de Caracas, el gran depositario de nuestras añoranzas es el Ávila. El cerro que sirve de fondo al escenario urbano no es visto sólo como un lugar de esparcimiento, sino como una presencia constante en la ciudad entera que nos transmite la paz de la naturaleza en medio del ajetreo citadino. Quienes vivimos en Caracas nos conectamos con el Ávila en un anhelo de armonía.

Elementos como el clima, la variedad gastronómica, el metro y el metrobús también surgieron en la discusión, pero más que exponer la agenda cultural y de entretenimiento, los invito a que si aún no tienen su propia selección de pequeños goces citadinos, salgan a descubrirlo. Diciembre es un buen momento para probar cosas nuevas.

Hagamos ciudad

En Caracas se puede estar tranquilo y, cómo no, ser feliz. Sus problemas pueden ser resueltos. Al fin y al cabo la ciudad es la manifestación de lo que sus habitantes piensan y de cómo se comportan, y mejorará en la medida que seamos mejores ciudadanos. Las cosas pueden cambiar para mejor y Caracas, más que ninguna otra, es una ciudad de oportunidades.

Como haríamos en un momento difícil con nuestra pareja, en vez de pensar en los problemas, recordemos por qué estamos aquí en primer lugar. Pensemos en las cosas buenas. Ahora, desde la experiencia inigualable de vivir en Caracas y con la vista puesta en un futuro lleno de posibilidades, hagamos ciudad.

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2 pensamientos en “Caracas, más allá de sus problemas… Por Daniela Ruiz

  1. Sin duda alguna Caracas es una ciudad diferente que tiene vida propia, y para nada aburrida, se podría decir que tiene ciertos aires de adicción, Valencia Maracaibo y Barquisimeto no tienen esa salsa de Caracas que la hace tan única.

    Para mí que he vivido toda mi vida en San Cristóbal, que desde hace unos 7 años ha dejado de ser una ciudad tranquila y segura, pero donde todavía se puede tener calidad de vida, bajos costos, buen clima, gente amable y muy buen sitio para comerciantes y emprendedores en esta rama (debido a la cercanía con la frontera colombiana). Pienso que irme para Caracas sería una aventura problemática, donde experimentaría cosas nuevas y muchas cosas que servirían para mi crecimiento como persona, pero por otro lado, entraría en el caos caraqueño, la tercera ciudad mas costosa del mundo con muy pero muy baja calidad de vida, muy poca posibilidad de ahorro y crecimiento económico. En conclusión, para mí Caracas de paseito

  2. Caracas es increible y en lo particular me encanta, vivi aprox 5 alli, y lo que vi, senti, lo que escuche y lo que vivi es una de las mejores experiencias que he tenido, comparto cada una de tu palabras, por que mas que hacer de caracas o de nuestra VENEZUELA un tema de nunca terminar, es necesario actuar…

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